jueves, marzo 5

Cuatro años en una habitación de hospital del Mi Pueblo: la historia de Belén, una mujer que pide ser escuchada

En la antesala del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, su historia recuerda que las luchas de las mujeres no siempre se expresan en marchas o consignas públicas. A veces se libran en silencio, en espacios mínimos, con el cuerpo atravesado por dificultades, pero con una voluntad intacta de salir adelante.

Como todos los años en marzo, en El Vespertino realizamos nuestro ciclo de entrevistas a mujeres relevantes de Florencio Varela. Es un espacio que sostenemos desde hace tiempo y que tiene un valor enorme: poner en el centro las voces, las historias y las miradas de mujeres que construyen comunidad todos los días. Este año, una de ellas es María Belén Jeldes.

Por momentos, su se reduce al tamaño de una habitación de hospital. Allí transcurren sus días desde hace casi cuatro años. Pero incluso en ese espacio limitado, ella insiste en construir futuro.

Belén tiene 32 años y está internada desde hace casi cuatro años en el Hospital Mi Pueblo, en Florencio Varela. Su internación, que comenzó como una respuesta médica ante una situación extrema de salud, se transformó con el tiempo en una espera indefinida.

Llegué con un sobrepeso extremo y estoy en situación de calle, y al quedarme con esa situación me dejaron acá internada hasta que me logren derivar a otro lugar donde sí traten mi sobrepeso”, cuenta.

Su diagnóstico es obesidad grado 5, una condición que requiere tratamiento especializado. Por eso, desde hace años espera ser trasladada a un centro médico preparado para atender su caso.

Mientras tanto, su vida se desarrolla dentro de la habitación del área de clínica médica.

Mi vida cotidiana es mi habitación. No salgo de la misma porque no hay un lugar adecuado para poder sentarme a tomar aire”, explica.

La obesidad limita cada aspecto de su vida diaria. “Mi situación de obesidad limita todo en mi vida cotidiana porque me está costando mucho sacar adelante todo sola”, dice.

Historias como la de Belén también dialogan con el sentido profundo del 8M: visibilizar realidades que muchas veces quedan fuera de la agenda pública, especialmente cuando atraviesan a mujeres en situaciones de vulnerabilidad.

Pero en medio de esa realidad, María Belén decidió no detener su vida. Durante su internación volvió a estudiar.

Realicé nuevamente el primario para poder seguir mis estudios porque quiero superarme y poder conseguir el día de mañana un trabajo estable y poder sustentarme a mí y a mi hijo”, relata.

El momento en que recibió su diploma fue uno de los más importantes de estos años.

Al recibir mi diploma me sentí orgullosa de mí. Sentí que aun estando internada se puede si uno quiere. Es mi forma de sentirme bien conmigo misma”.

Ahora planea comenzar la secundaria. Su motivación principal tiene cuerpo: su hijo.

En medio de tantas dificultades me doy fuerzas con ayuda de Dios y saber que mi hijo me espera afuera. Él es mi motor”, afirma.
Su hijo tiene 12 años, y es, según sus propias palabras, quien la empujó a “despertar a la realidad”.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su testimonio también pone en primer plano el esfuerzo cotidiano de muchas madres que, incluso en contextos extremos, siguen proyectando un futuro para sus hijos.

Pero la vida cotidiana dentro del hospital también tiene necesidades urgentes.

Belén explica que necesita ayuda económica para poder afrontar gastos básicos que hoy no puede cubrir.

Necesito ayuda monetaria para poder comprar lo necesario en donde sea que vaya a estar. Ropa talla especial no logro conseguir y la debo mandar a hacer, y me es difícil sin plata”, cuenta.

También necesita útiles escolares para comenzar la secundaria, además de productos de higiene personal.

No tengo recursos para comprar. Más que nada para eso necesito plata”, dice con franqueza.

Cómo ayudar

Quienes deseen colaborar con María Belén pueden hacerlo a través de una transferencia:

Alias: SANTI.OSITO.LOVE
Titular: María Belén Jeldes
Banco: Banco Nación

Su pedido no es solo material. También es una búsqueda de visibilidad.

El mensaje que me gustaría dejar es que, por más que yo esté internada, puedo terminar la escuela si me esfuerzo”, explica.

Sin lucha no hay avance. Yo doy lo mejor de mí para superarme día a día a pesar de mis problemas de salud. Soy una mujer con ganas de progreso y pido su apoyo. Yo necesito ser escuchada”.

Desde una habitación de hospital en Florencio Varela, María Belén espera algo que para muchos parece simple:
una oportunidad para volver a empezar.

Y en este 8 de marzo, su historia recuerda que la fuerza de muchas mujeres no siempre se mide en los escenarios visibles de la vida pública, sino en la capacidad de seguir luchando incluso cuando el mundo parece haberse reducido a cuatro paredes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *