miércoles, abril 1

Florencio Varela en alerta: faltante de gasoil y recorte de colectivos golpean a la 178 y las líneas locales

La empresa La Colorada, que opera la 178 y las líneas 503, 505, 506 y 508, denuncia demoras en la entrega de combustible pese a estar al día con los pagos. Trabajadores apuntan contra YPF, advierten subas de más del 30% en el costo del gasoil y confirman que desde el 1 de abril habrá menos frecuencia en los servicios.

La crisis del gasoil en el Área Metropolitana de Buenos Aires dejó de ser una discusión técnica para convertirse en un problema cotidiano. En Florencio Varela, donde miles de personas dependen a diario del transporte público, las primeras consecuencias ya se hacen visibles: menos frecuencia, incertidumbre en los recorridos y advertencias de nuevos recortes.

La empresa La Colorada —responsable de la línea nacional 178, que conecta Pompeya con Varela, y de las líneas locales 503, 505, 506 y 508— aseguró que enfrenta dificultades para abastecerse de combustible, a pesar de no registrar deudas con sus proveedores.

YPF no está entregando gasoil”, afirmó un trabajador de la empresa, en referencia a YPF, el principal actor del mercado de combustibles en Argentina.

Según detallaron, la compañía realizó pedidos concretos en los últimos días que no fueron cumplidos. “La Colorada compró un camión el viernes para el viernes pasado, otro para el lunes y otro para hoy. Ninguno de los tres camiones lo entregaron”, señalaron.


El conflicto se da en un contexto de fuertes aumentos en el precio del combustible, que afectan directamente la estructura de costos del transporte público.

De acuerdo con los propios trabajadores, el valor del gasoil registró una suba abrupta en pocas semanas. “Un mes atrás un camión de gasoil salía 60 millones de pesos. Hoy a precio de surtidor está entre 80 y 83 millones”, explicaron.

La variación —de más del 30% en un mes— no fue acompañada, según las empresas, por una actualización equivalente en los subsidios estatales ni en las tarifas, lo que genera un desbalance financiero inmediato.

En ese escenario, las demoras en la entrega del combustible alimentan sospechas dentro del sector. “Están especulando con el precio”, sostuvo otro chofer.


Las cámaras empresarias del transporte automotor —entre ellas la CEAP, CETUBA y CEUTUPBA— ya habían anticipado que, ante el aumento del gasoil y la falta de compensaciones, reducirían la frecuencia de los servicios a partir del 1 de abril.

En Florencio Varela, donde el transporte público cumple un rol central para la movilidad laboral y educativa, esa decisión tiene un impacto directo.

La mayoría de las empresas van a sacar los servicios nocturnos o lo que sea”, advirtieron desde el sector.

En el caso de La Colorada, la estrategia será sostener la operación con limitaciones. “Nosotros vamos a andar reducidos, pero vamos a andar porque no podemos dejar de funcionar”, indicaron.


El episodio expone tensiones más amplias dentro del sistema energético y de transporte en Argentina. Por un lado, el país enfrenta dificultades estructurales para garantizar el abastecimiento de gasoil, en parte por su dependencia de importaciones. Por otro, el esquema de subsidios al transporte, clave para contener tarifas, muestra signos de atraso frente a la dinámica de costos.

En el medio, empresas y trabajadores quedan atrapados en una ecuación cada vez más inestable.

No sé qué está haciendo YPF, no sé por qué la especulación esa que hay”, resumió un chofer.


Mientras tanto, en las paradas de colectivos de Varela, el impacto se traduce en algo más concreto: esperas más largas, servicios menos previsibles y un sistema que empieza a operar al límite.

Encima que vienen los feriados…”, deslizó otro trabajador.

La frase, inconclusa, condensa una preocupación extendida: que la crisis del combustible termine redefiniendo, una vez más, el acceso cotidiano al transporte en el conurbano bonaerense.

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