Pablo Murgier vuelve a tocar en Argentina, su tierra natal, para presentar su último álbum Sirocco. Residente en Francia desde 2017 viene desarrollando una carrera musical con presentaciones no solo en Europa sino en todo el mundo. Antes de sus dos conciertos que tendrán lugar el domingo 22 en el Teatro Argentino de La Plata y el sábado 28 en Bargoglio, hablamos con el músico, no solo de su nuevo trabajo que intercala composiciones propias con otras de diversos autores (de Astor Piazzola, Agustin Barrios y Violeta Parra, a Bjork o David Bowie) sino también de lo que rodea a la música en un mundo hostil, los encuentros como pequeñas resistencias, el pensar la naturaleza como un sujeto del que somos parte y sin dejar de recordar que este disco fue grabado durante el genocidio en Gaza.
Pasaron 3 años de la visita de Pablo Murgier donde fue entrevistado por primera vez en este medio. Venía también después de un tiempo a su tierra natal a tocar, pero también a visitar a su familia y afectos. En aquella entrevista pudimos conocer a un artista argentino que llevaba su raíces y las combinaba con diversos géneros articulando al Tango Siglo XXI con el jazz, el folclore buscando algo nuevo pero manteniendo fidelidad a sus orígenes. Con un cuarteto, Pablo presentaba su, en aquel entonces, último disco Gare du sud (Estación sur).

Meses después, ya de regreso en Francia, el fuego recorrió las calles cuando desde el gobierno de Macron se llevó una reforma jubilatoria para aumentar la edad de retiro. La lucha de la clase trabajadora francesa fue enorme: movilizaciones masivas, y enfrentamientos con las fuerzas represivas que se extendieron en el tiempo, cualquier parecido con la actualidad en Argentina ¿es coincidencia?. Desde las historias compartidas en redes digitales de Pablo, se veían imágenes de movilizaciones y hasta se lo veía tocando el piano en una radio comunitaria al aire libre, lo que motivo una segunda entrevista. En ella pudimos conocer otra de sus facetas: la del artista comprometido.
Pero lejos de ser dos asuntos separados, la música también estaba presente. En esa entrevista, mas «politizada» también pudimos saber el trasfondo de una de sus canciones: 2 RueCorneille. Lejos de ser una simple dirección de algún lugar parisino, ese era el domicilio de la puerta del Teatro Odeón, pero del acceso de sus trabajadores. El Teatro había sido tomado por los artistas en 2022 en reclamo de apoyo tras las perdidas por la pandemia. Detrás de una pieza instrumental, había todo un mensaje político.
Volver a casa
“Vuelvo a tocar en La Plata con un proyecto propio después de mucho tiempo, y estoy feliz de poder hacerlo en el Teatro Argentino, donde tuve la suerte de tocar hace unos cuantos años junto al grupo del violinista Sergio Poli. Es un concierto que será a beneficio de RUEDA (organización que defiende las infancias vulnerables en la ciudad de La Plata), para la cual habrá una colecta de útiles escolares”, comenta en relación a uno de los dos conciertos que va a dar. El evento, con entrada gratuita y colecta de útiles, será el próximo domingo 22/2 a las 20hs en el icónico teatro platense.
Luego será el momento para una nueva presentación en el barrio porteño de Flores. «El concierto del 28 en Buenos Aires, por primera vez en Bargoglio, un lugar que se ha afianzado como un escenario-faro para la música argentina de autor. En este concierto contaré con varios invitados, como el armoniquista Santiago Álvarez y algunas otras grandes sorpresas», anticipa. Esta presentación será a las 20:30hs.
El artista y la cuestión migrante
Más allá de las presentaciones en distintas ciudades del mundo, Murgier reside desde hace 9 años en Francia, pero sin dejar de ser Argentino y migrante. «Trato de pensar lo argentino no en términos esencialistas, como si fuera algo que se llevara en la sangre o en el ADN, sino como una construcción personal y colectiva a la vez que está ante todo en movimiento, y que por otro lado es fruto de un deseo visceral. Las identidades e identificaciones representan un tema central en las sociedades donde vivimos, y creo que el arte tiene una función que es al mismo tiempo humilde y muy importante frente a esos paradigmas. Es evidente que la dimensión del migrante nos lleva a relacionarnos con las raíces de forma diferente, claro que pueden surgir de eso miradas que pueden potenciar la creatividad y la pulsión artística, pero también es cierto que puede existir la tentación de un cierto oportunismo (como una especie de apropiación cultural a la música de tu propio país): esto da por resultado músicas que a veces se parecen a una agencia de turismo. Creo que es muy importante ser consciente de esa distinción y mostrar lo que queremos mostrar de manera íntegra y honesta. Es algo que trato de cuidar mucho en lo que hago.»

Una de las formas de expresión y a su vez resistencia son las «juntadas» con otras y otros artistas argentinos cuando visitan Europa. Recientemente toco con Inés Cuello, Nadia Larcher, y antes también con artistas como el guitarrista marplatense Agustín Luna o Mariana Mazú, entre otras y otros. «Obviamente los encuentros con colegas como Inés, Mariana y Agustín, Nadia Larcher son una inyección de amistad musical, momentos compartidos con personas que tienen un bagaje de códigos comunes, de recorridos distintos pero similares a la vez. Todo eso da la reconfortante sensación de estar en casa», comenta.
«No tengo nada para decir que no se sepa ya: que para que haya resistencia y resiliencia, para poder construir un «nosotroxs» que sea verdaderamente combativo, es importante ante todo cuidarnos y cuidar a los que tenemos cerca. En un mundo que nos hace indignarnos y reaccionar de manera constante, tomar un poco de tiempo para parar y desacelerar, es necesario si queremos seguir de pie. En un mundo que nos invita constantemente a encerrarnos en el individualismo más acérrimo, juntarse con tus amigos o ir a ver un concierto es un acto de resistencia en sí mismo.»
La naturaleza en el centro como muestra de vida
Sirocco, la composición que da el nombre al disco, es una balada evocadora de un viento cálido venido del Sahara, que atraviesa dunas y mares. el resto de sus composiciones también tiene referencias a la naturaleza: Glaciar, Pajaros, la Lluvia, o Bivouac, cuya traducción en castellano son las pequeñas carpas de fácil armado, una referencia también a ese contacto con la naturaleza.
«No sé si me atrevo a decir que es una obra conceptual, pero sí puedo afirmar que los temas de este disco están elegidos de manera muy cuidadosa y que hay una conexión. Quiero pensar este álbum como algo que trata de darle lugar a aquello que no grita, a las cosas que resisten en los márgenes, con obras que puedan aportar un granito de arena a crear otras narrativas, otro tipo de relatos. En se sentido, hay una decisión de poner en el centro a la naturaleza, pero no como una cuestión de evocación paisajística de aquello que nos es ajeno y fuente de inspiración, sino como verdadero sujeto de la obra y como un espacio en el que somos parte. Una parte más de «eso que está vivo». Evocar y darle masa sonora a un glaciar en una composición, y tocar Life on Mars de David Bowie (de una letra increíblemente vigente) forman parte de un mismo arco semántico, que da cuenta del cinismo y la absurdidad en el que vivimos hoy en día», comenta confirmando una sensación de, al menos quien escribe esta nota sobre el elemento «irónico» que también puede estar presente en la inclusión de una canción que hace referencia a Marte como ese lugar de escape de quienes no respetan a la naturaleza y creen que con su riqueza podrán ser eternos en otros planetas como el proyecto recientemente abortado por Elon Musk, representante de todo lo opuesta a este disco.
La inclusión de Bjork o de Violeta Parra, dos mujeres rebeldes de distintos tiempos y territorios que le han cantando también a la naturaleza, encaja a la perfección con todo lo hablado. «Hay un balance cuidado entre las músicas y los artistas que me han marcado; es por eso que en el mismo disco hay temas de Violeta Parra, Björk, Agustín Barrios, Piazzolla, pero también influencias y citaciones de Ravel, Debussy, Keith Jarrett. Todo esto es algo que pude trabajar con Seba Noya, gran amigo, contrabajista y compositor, que hizo la dirección artística del disco y aportó una mirada externa que fue fundamental para mí durante todo el proceso», agrega.
«La escritura es una herida sin sangre»
La frase pertenece al poeta palestino Mahmoud Darwish, quien inspiró la canción de cuna que cierra el disco. Si de amar a la vida se trata el mensaje que atraviesa toda la obra, no podía haber una mejor elección para cerrarla. «Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella», dice una de sus poesías mas conocidas, frente a las brutalidades a la que su pueblo fue, y sigue siendo expuesto.
Desde su música instrumental Pablo busca decir algo más sin palabras, como esa herida sin sangre. Esa herida que tenemos cuando escribimos noticias que lastiman mas de lo que agradan pero que deben ser contadas.
Si Tu Nést pas pluie (Si no eres lluvia), es una canción de cuna que cierra el disco. La ternura encierra un dolor pero también la resiliencia de superar la peor de las adversidades. Es un fragmento del extenso poema Un estado de sitio, de Mahmoud Darwish.
– ¿Pensás la música como una manera de hablar sin palabras?
– «Sí, la música instrumental nos permite decir eso que las palabras no pueden. Este tema pone música a una letra que pareciera una canción de cuna, pero que en realidad es una mujer que entierra a su hijo. No es un homenaje, es más bien un recordatorio de que este disco fue grabado durante el genocidio en Gaza.»
Si no eres lluvia, oh querido,
entonces sé un árbol,
fértil y verde. Sé un árbol.
Y si no eres un árbol, oh querido,
sé una piedra cargada de rocío. Sé una piedra.
Y si no eres una piedra, oh querido,
sé la luna misma en los sueños de quien te ama.
Sé la luna misma.[Así le dijo una mujer a su hijo en su funeral]
:::Por Ramiro Giganti (ANRed):::
