lunes, enero 19

Gauchito Gil, devoción y fiesta popular

En un contexto atravesado por la incertidumbre y las dificultades cotidianas, la fe volvió a convertirse en refugio y motor. Miles de personas de todo el país acuden al santuario del Gauchito Gil, una de las deidades populares más convocantes de la Argentina, para agradecer, pedir y renovar promesas que sostienen la esperanza incluso en los tiempos más adversos.

El nuevo santuario se encuentra emplazado a pocos metros de donde el gaucho rebelde y solidario, profundamente pueblo, fuera asesinado en 1878 luego de haber desertado del ejército al negarse a derramar la sangre de sus hermanos durante la guerra civil.

Mientras una fila casi interminable de cientos de personas, pelegrinando esperanzadas con sus historias y estatuillas a cuestas, cruzaba serpenteando todo el predio para poder entrar al recinto sagrado, otras miles celebraban en las peñas chamameceras o festejaban al costado de la ruta 123 alrededor de pequeños y luminosos santuarios improvisados, rodeados de velas, ofrendas y cintas rojas.

Nada logró detener el festejo popular, ni el calor agobiante del verano litoraleño, ni la tormenta de agua y rayos (que se anunciaba pero que nunca llegó) y mucho menos la policía motorizada que arrojaba su furia sobre los cuerpos danzantes sobre la ruta cortada, pretendiendo en vano apagar tanto fuego.

Para quienes hayan pasado por el santuario en estas fechas saben que el festejo tradicional para saludar y celebrar a este santo y protector del pueblo es el 8 de enero, pero la magia que se cuece a la vera del camino comienza a suceder mucho antes y no termina con la explosión de fuegos artificiales a media noche sino que sigue por muchas horas mas a puro chamamé, sapucai y vítores al gauchito protector.

:::Juliana @jjulianamaura Rocío @oyi.rocio y Danisa @negrasmoradas  para ANRed:::

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