El proyecto artístico de las gemelas Luchi y Ferni de Gyldenfeldt, Ópera Queer, llegó a la escena teatral porteña para expandir los límites de un género de tradición binaria. La autogestión como opción para que nadie se quede afuera.
“Y el premio es para… ¡Ópera Queer!”, anunció el presentador de la ceremonia de los galardones Estrella de Mar. Las gemelas Ferni y Luchi de Gyldenfeldt, creadoras del espectáculo, se tomaron un momento para abrazarse antes de correr al escenario a recibir la distinción como Mejor Espectáculo Alternativo de la temporada teatral 2025 en Mar del Plata.
“¡Queremos que todo el mundo sepa que las disidencias sexuales y de género pisamos fuerte en todos los escenarios, desde Cosquín hasta el Teatro Colón! ¡Existimos y somos legítimos, legítimas, legítimes intérpretes y artistas! Aquí estamos produciendo y creando lo más hermoso para nuestro país, ¡y para el mundo!”, exclamó La Ferni con el premio en alto, frente a un público de figuras y referentes del ámbito artístico reunido en el Gran Hotel Provincial esa noche del 5 febrero.
Durante los viernes de agosto, las hermanas presentan Ópera Queer en el Teatro Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires
Voces con identidad
La idea de Ópera Queer comenzó a emerger en 2016 en un ciclo del centro cultural de diversidad, Casa Brandon. Allí, en algún momento de la noche, las hermanas eran invitadas a subir al escenario a cantar. Así sorprendían al público entonando arias y dúos de ópera.
Por aquel entonces, la propuesta aún no tenía forma de espectáculo. Era un espacio lúdico en el que La Ferni y La Luchi -ambas formadas en la técnica lírica- recreaban las escenas de su infancia en las que cantaban ópera juntas en su casa. Las animaba compartir su arte en un contexto diferente, con mayor libertad para elegir cómo se presentaban en escena, y ante una audiencia que aplaudía sus intervenciones con entusiasmo.
Función tras función, esa experimentación fue tomando cuerpo. Se convirtió en una obra con estructura que cuestiona los roles de género no sólo en la cultura sino también en la expresión artística. Y lo hace a través de un lenguaje tradicional y altamente reglado como la ópera, donde la vocalidad ha estado históricamente ligada al sexo biológico.

Mientras Ópera Queer daba sus primeras funciones en pequeñas salas independientes, Luchi se recibía de licenciada en Artes Musicales en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Para ella, el proyecto compartido con su hermana fue un vehículo que le permitió dar cauce a una búsqueda personal de identidad a través del canto:
“Fue en este espectáculo donde yo me permití ser La Luchi antes de ser La Luchi. Me parece importante nombrar que también necesité transicionar vocalmente y, después de muchísimo estudio, apareció esta contratenora que soy ahora, con profesoras y profesores puntuales que colaboraron en esta investigación de cómo tratar mi sensibilidad, mi vocalidad, y mi expresión que fue desarrollándose y comenzó ahí”.
Un juego entre hermanas, un cambio de paradigma
En los comienzos de su formación como cantante lírica, a Luchi Gyldenfeldt le fue asignado el rango vocal de barítono -una de las voces más graves del espectro-, sin la posibilidad de considerar un registro más agudo que ella percibía que tenía. Su recorrido con Ópera Queer la animó a transitar esa otra posibilidad con mayor confianza.
Hoy se perfecciona en su registro de “contratenora” -voz de registro agudo- en la especialización en canto barroco del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en cuya sala principal debutará como solista a fines de agosto. También es profesora titular de la primera Cátedra de Canto Lírico Disidente, un espacio de exploración vocal creado en 2021 como parte de la oferta académica de la universidad en la que se formó.

“Asumir el rol de profesora en la universidad me pareció un loco al comienzo. Después entendí que era importantísimo y que podía abrir dentro de la UNA, y dentro de la música clásica un espacio-trinchera para problematizar sobre las identidades disidentes. En mi transición vocal, sentí la necesidad de un acompañamiento de parte del colectivo y eso es algo que falta todavía. No solo en la música clásica: faltan profesionales trans, psicólogues, abogades…”.
Su hermana, La Ferni es cantora popular, docente y comunicadora. También fue cuestionada en otro ambiente musical: el de tradición folklórica. Eso la llevó a ser la primera cantante solista no binaria en el Festival de Folklore más importante de Argentina en la ciudad de Cosquín, Córdoba. A pesar de haber ganado en una primera instancia, para poder culminar su paso por el certamen con su identidad de género, la artista tuvo que presentar una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) -organismo diluido en 2024 por el gobierno de Javier Milei. Esto terminó con la modificación del estatuto del festival, creado en 1965, que solo distinguía entre solistas masculinos y femeninos.
“Ópera Queer fue ese lugar donde pude empezar a mostrar quien quería ser”, recuerda La Ferni. “En su momento fue correrme del binarismo, de un lugar impuesto, una única forma de ser. Fue juego y exploración pura”.

“Ópera Queer es nuestra forma de ser las dos en la música”
Ferni, al igual que su hermana Luchi, viene de una ‘cuna lírica’ –como ella la llama–, pero decidió volcarse de lleno a la música popular y folklórica.
“Me alejé del mundo de la ópera por deseo propio. Es muy emocionante para mí, de un tiempo para acá, abrazar que mi identidad vocal es, dentro de esa cantora popular que soy, la de una cantante lírica. Yo no sería La Ferni si no fuera esta baritenora popular (Nota de la R: término acuñado por La Ferni para fusionar el rango vocal grave de barítono y el agudo de ‘tenor’) con una formación en el belcanto italiano que me permite hacer matices, proyecciones del sonido, colores con los cuales también pinto mis interpretaciones en las canciones de la música popular que decido cantar”.
A la par de su carrera solista y el proyecto que sostiene junto con su hermana, La Ferni produce las “Peñas Arcoiris” en patios de tierra y festivales en distintas provincias del país. Mientras tanto produce su primer material discográfico y planea su segunda gira por España.
Si bien parte de las historias personales de las gemelas se ponen en escena en su proyecto en conjunto, La Ferni aclara que la obra no representa la totalidad de sus vidas, ni tampoco la totalidad de su vínculo como hermanas. “Hoy Ópera Queer es nuestra forma de ser las dos en la música de forma compartida”, explica.

Nuevos escenarios para la lucha
La noche que ganaron el premio en Mar del Plata, las hermanas estaban pisando el escenario como no lo habían hecho antes: distinguidas, por primera vez, con un premio por su espectáculo lírico disidente. Unos meses antes, la obra había sido parte de la terna en la categoría de Mejor Music Hall, Café Concert y/o Varieté Musical de los Premios Hugo al teatro musical.
“Nos sorprende que Ópera Queer se haya instalado, en estos últimos años, como un espectáculo de teatro musical del mundo de ‘lo espectacular’. que no tiene que ver con el folklore ni con la ópera. Aunque nuestra obra tenga un poco de ambos géneros”, afirma La Luchi. “Que nos reconozcan con el premio Estrella de Mar nos mostró que lo que hacemos tiene que ver con Moria Casán en Brujas, con Flor Peña en Mamma Mía, tiene que ver con Ricky Pashkus… Eso sí fue una sorpresa para nosotras”.

Las disidencias en escena
En 2025, las gemelas llegan a un nuevo escenario para Ópera Queer. Se trata del Teatro Picadero, en pleno centro porteño, una sala histórica de 300 butacas. Allí, el espectáculo comparte cartelera con figuras de gran trayectoria en el teatro y la televisión argentina.

Para La Luchi, que Ópera Queer se presente en una sala de esta magnitud expresa un posicionamiento político. “En un contexto donde se están quitando tantos derechos y se legitiman discursos de odio y las violencias por las redes -y las violencias reales porque han aumentado un montón los crímenes de odio al colectivo LGTBIQ+-, que nuestro espectáculo no esté en un sótano sino expuesto en una vidriera es una apuesta y también una provocación. Aunque no hagamos esto para provocar. Pero, ¿qué se pensaban? ¿que íbamos a volver adonde? ¿A juntarnos en casas, únicamente? Que esté sucediendo en este segundo año de este gobierno nefasto también me parece una respuesta. Es recalcular y decir: ‘Acá estamos’.”

Abrazo, goce y resistencia
Así como Ópera Queer es una propuesta artística atravesada por una mirada crítica, también funciona como un refugio desde el humor. “Este proyecto sigue siendo una alternativa para generar distensión desde el goce, el disfrute”, dice La Ferni. “Ópera Queer es abrazo y una trinchera que la gente elige para pasar un buen rato. En este presente que estamos viviendo, es bueno dejarse abrazar, dejarse conmover en un espacio amoroso, que no esté inundado de código de violencia, de falta de empatía, de normalización de cosas que ya no queremos más normalizar”.
Otra de las características de este proyecto es la autogestión, una forma de producción aún más desafiante en un contexto en el que los organismos públicos dedicados al fomento de las artes y la cultura en Argentina están siendo desmantelados. Sobre esto, La Luchi sostiene: “me gusta que el espectáculo sea genuino y a la vez profesional. Las cantantes son profesionales, la pianista es profesional, las luces son profesionales y es un espectáculo autogestivo con una entrada accesible”.
Para ambas, se trata de “una apuesta autogestiva e independiente para nuestra cultura popular disidente”. Las gemelas no solo protagonizan y dirigen su espectáculo, sino que también lo producen a la par que coordinan al equipo que las acompaña en cada función.

“Estar en esta cartelera del Picadero es un gran esfuerzo que implica estar a la altura de una temporada en un horario trasnoche, en invierno, con el desafío de posibilitar que todo el mundo que quiera verlo pueda hacerlo”, sostiene La Luchi. Y concluye: “me gusta pensar que Ópera Queer abre un mundo donde dos hermanas trans –una travesti y la otra trans no binaria– pueden ocupar de manera legítima un lugar importante en la batalla cultural que estamos dando en este momento, acá y en el mundo”.
Ópera Queer se presenta en el Teatro Picadero (Pje. Santos Discépolo 1857, CABA) los sábados 16, 23 y 30 de agosto a las 23:59. Las entradas se consiguen por PlateaNet.com y hay promociones disponibles desde el Instagram del proyecto.
:::Noelia Pirsic para Agencia Presentes:::