Se fue Ian, pero viajó todo el barrio
La despedida fue el domingo por la noche, en esa hora incierta en la que el barrio todavía no termina de dormirse y la emoción se vuelve más visible. Al día siguiente, el lunes, Ian García partió rumbo a China para representar a la Argentina en el Mundial de Wushu, después de haber reunido los 5.000 dólares del viaje sin Estado, sin marcas de renombre, sin otra estructura que la de un tejido vecinal hecho de rifas, ferias, préstamos, donaciones y una fe obstinada en que uno de los suyos también podía llegar lejos.
No hubo silencio en la despedida. Hubo abrazos, aplausos, bocinazos. Hubo celulares encendidos. Hubo palabras entrecortadas y esa mezcla extraña entre alegría y nudo en la garganta que aparece cuando alguien parte lejos, pero no se va solo. Ian García, 13 años, vecino de Villa...

