El episodio ocurrió en el camping Los Horneros, ubicado en Florencio Varela y perteneciente al Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda. Según relataron los integrantes de la familia, el personal del lugar les negó el ingreso al considerar que no podían acceder sin “acompañantes oyentes”, pese a que presentaron el Certificado Único de Discapacidad.
Una familia integrada por dos personas sordas y sus hijos denunció haber sido impedida de ingresar al camping Los Horneros, ubicado en Av. Cariboni 2275, Florencio Varela, el pasado 29 de enero alrededor de las 12.45. El relato fue brindado por Johanna Fernández, una de las adultas involucradas en el hecho.
“Fuimos con mis hijos y mi esposo con la idea de pasar el día. Somos dos personas sordas y nos manejamos solos como familia para todo”, contó Fernández a El Vespertino. Según explicó, al llegar al ingreso del predio presentaron el Certificado Único de Discapacidad (CUD) correspondiente a ella, a su esposo y a uno de sus hijos.

Siempre de acuerdo a su testimonio, la persona que se encontraba en la entrada les negó el acceso. “Nos dijeron que sí o sí teníamos que tener acompañantes oyentes para poder ingresar. Como si fuéramos chicos que no sabemos manejarnos”, relató.
Ante esa respuesta, Fernández señaló que consultaron a otros trabajadores del camping que se encontraban en el lugar. “Había más empleados reunidos, tomando mates. Les preguntamos y nos dijeron lo mismo: que no podíamos entrar”, explicó. Indicó que en ese momento no tomaron nota de nombres ni cargos de las personas con las que hablaron.
La familia intentó entonces otra alternativa. “Quisimos pagar la entrada como cualquier persona, pero tampoco nos dejaron. Nos dijeron directamente que no podíamos ingresar”, afirmó. Según su relato, la única opción que les ofrecieron fue llamar a alguien oyente para que ingresara con ellos. “Nos decían: ‘llamen a alguien que venga con ustedes, si no, no se puede’”, recordó.
El impacto de la situación fue inmediato, especialmente en los niños. “Fue muy duro. Nuestro hijo estaba alterado porque quería entrar. Nuestra hija lloraba porque también quería ingresar. Nosotros no sabíamos qué hacer en ese momento”, contó Fernández. El viaje hasta el camping había sido realizado en Uber, lo que implicó un gasto previo y una expectativa que no pudo concretarse.
“A nosotros nos hizo muy mal la situación. Es feo ser discriminado, ver que nadie te da una respuesta”, expresó. Luego de lo ocurrido, la familia compartió el episodio con su entorno cercano. “Cuando lo contamos, todos se sintieron con bronca, igual que nosotros”, agregó.
Fernández señaló además que, tiempo después, supieron que una amiga habría atravesado una situación similar en el mismo lugar. “Eso nos hizo pensar que no fue algo aislado”, sostuvo, aunque aclaró que no presenciaron ese otro episodio.

Para la familia, hacer pública la situación tiene un objetivo claro. “Esperamos que tomen conciencia. Es un acto discriminativo. Estamos en 2026 y todavía pasan estas cosas solo por tener una discapacidad”, afirmó. Y concluyó: “Esto fue un daño moral. Queremos que no vuelva a pasarle a nadie más”.
El Vespertino deja a disposición este espacio para publicar cualquier aclaración o descargo que las autoridades del camping consideren pertinente.
