lunes, noviembre 2

De Ricardo Rojas al escenario histórico: la historia de Carlos Alarcón, el bailarín varelense que le pondrá el cuerpo a la bienvenida papal

Desde el barrio Ricardo Rojas de Florencio Varela hasta un acontecimiento de alcance histórico, Carlos Alarcón llevará su formación, años de ensayo y pasión por el folklore al ensamble de bailarines que recibirá al papa León XIV. Estudiante de danza y folklore, y ganador del Pre Cosquín 2026 junto a su grupo, el joven varelense se prepara para una experiencia que también pone en escena el esfuerzo de tantos artistas que construyen su camino lejos de los grandes escenarios. ¿Qué hay detrás de esta oportunidad y qué significa representar a su ciudad en una bienvenida papal?

En las calles de Florencio Varela, el movimiento cotidiano se mide en horas de colectivo, mochilas cargadas y la convicción de quienes se levantan cada mañana a pelear por su futuro. En el barrio Ricardo Rojas, la vida de Carlos Alarcón transcurre en esa misma sintonía de esfuerzo, compartiendo la cotidianeidad del hogar junto a su familia. Gran parte de sus días está organizada alrededor de una rutina exigente que combina la formación académica, los ensayos continuos y los constantes viajes que exige el crecimiento artístico. Se trata de un camino de entrega donde muchas veces toca resignar tiempos y actividades personales para poder estar presente en una clase o en un ensayo, un recorrido que se vuelve posible gracias al sostén incondicional de las personas cercanas que comprenden lo que la danza significa en su vida.

La vocación de Carlos no nació como una imposición, sino como un descubrimiento de la infancia que terminó marcando su destino. A los 8 años comenzó a dar sus primeros pasos en un ballet de barrio como una alternativa para mantenerse en movimiento porque no le atraían los deportes. Tiempo después, su mamá lo llevó al grupo Sumampa, donde ingresó en la categoría infantil en el año 2019 para luego continuar su desarrollo en las categorías juvenil y mayor. Tras graduarse como Maestro Mayor de Obras en la Escuela Técnica N° 1 de Bosques, tomó la determinación de hacer de la danza su profesión y proyecto de vida. Actualmente cursa el segundo año tanto del profesorado en la Escuela de Danzas Tradicionales Argentinas (EDTA) como de la Licenciatura en Folklore en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), entendiendo el baile como un lenguaje profundo capaz de transmitir expresiones y contar historias sin necesidad de palabras.

La historia personal de Carlos se cruza ahora con un acontecimiento histórico de profundo impacto territorial, político y comunitario para la región. A seis días del arribo del papa León XIV a la Argentina —programado entre el 8 y el 11 de noviembre para recorrer Buenos Aires, Córdoba y Luján—, los preparativos movilizan a todo el país. La visita del pontífice incluye una agenda social de alto volumen que contempla un paso por el Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole —emblemática institución de resguardo y atención a personas con discapacidad—, misas multitudinarias, vigilias con la juventud y encuentros clave con representantes sindicalistas, movimientos sociales y diversas comunidades religiosas.

En ese marco de trascendencia nacional, la danza de Florencio Varela tendrá un lugar central. Tras haber obtenido el primer puesto en el certamen Pre Cosquín 2026, el grupo Sumampa sabía que vendrían nuevos desafíos, pero la confirmación de ser seleccionados para integrar el ensamble de bienvenida al Santo Padre superó toda expectativa. La noticia provocó una inmensa sorpresa y emoción en la casa de Carlos, donde sus seres queridos celebraron un logro que sintetiza el trabajo silencioso y el sacrificio acumulado detrás de cada oportunidad.

Para este joven bailarín varelense, poner el cuerpo en este escenario implica una responsabilidad que excede lo individual. Al encarar cada ensayo coreográfico, Carlos evoca su propio recorrido: cada clase recibida, cada escenario pisado y cada persona que lo acompañó en el camino. Bailar allí representa la posibilidad de llevar el nombre de Florencio Varela a un evento de interés colectivo y, sobre todo, poner en luz el esfuerzo diario de miles de jóvenes que en su distrito y en todo el país trabajan y se forman por la cultura y el arte. Con la mirada puesta en el horizonte, proyecta graduarse en sus dos carreras universitarias, consolidarse como intérprete y profundizar su labor como creador e investigador en la fusión del folklore estilizado, el tango escenario y la danza contemporánea.

Porque al subir al escenario, Carlos sabe bien que no ejecuta solamente una rutina aprendida: en cada movimiento lleva puestas sus experiencias, sus emociones y la historia misma de su barrio.

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