Se trata de cinco hectáreas ubicadas entre Illia y Perón, donde nace el arroyo Las Perdices en el Partido de Almirante Brown, al sur del conurbano bonaerense. Vecinos denuncian que la empresa Sauber SA busca apropiarse del terreno “a precio vil” con aval de las autoridades municipales cuyo intendente es Mariano Cascallares, autoridades provinciales y judiciales, poniendo en riesgo un espacio de uso histórico, social y ambiental clave para el barrio.
Vecinxs de Adrogué y Burzaco, en el distrito bonaerense de Almirante Brown, llevan adelante desde hace meses una lucha para frenar lo que denuncian como el intento de apropiación irregular de un predio de cinco hectáreas por parte de la constructora Sauber SA. El terreno está ubicado en el límite entre ambas localidades, entre las calles Illia y Perón, detrás de la cancha del club Brown de Adrogué, y cumple un rol central tanto para la vida comunitaria como para el equilibrio ambiental de la zona.
Según relatan vecinxs integrantes Asamblea en Defensa del Espacio Verde “Naciente arroyo Las Perdices”, el predio está siendo adquirido “a precio vil” con la complicidad de distintos niveles del Estado y del Poder Judicial. La situación deja al descubierto, señalan, un mecanismo que se repite en otros puntos del distrito: la entrega de tierras de uso social o ambiental a emprendimientos privados, sin consulta ni participación de la comunidad.
En diálogo con ANRed Silvana, vecina del lugar, explicó: «hasta el 25 de junio del 2025 teníamos un campo hermoso, un un espacio verde para disfrutar, para llevar a las mascotas, para hacer un picnic, deporte, para tirarse un rato bajo los árboles y de repente nos encontramos con con una empresa llamada Sauer, que cercó todo. Empezamos a averiguar, son cinco hectáreas que habían comprado los derechos litigiosos solo del once por ciento, entonces, ahí empezó la la pelea vecinal de de decir por qué alambran un lugar que ni siquiera tienen los derechos del lugar, sino solo los derechos litigiosos. Desde ese momento hay expedientes hechos en la municipalidad y denuncias, sin embargo siguieron alambrando todo no les importó nada». Agregó «también está la cancha, que fue armada por los vecinos, el espacio todo arbolado, en ese es el lugar se usaba mucho para para ir a a hacer picnics, a a descansar un poco, o mismo para cortar camino. Ellos cerraron todo, compraron los derechos litigiosos del once por ciento, pero cercaron todo el predio, que son las cinco hectáreas».
El conflicto demás tiene una dimensión ambiental clave. En el predio se encuentra la naciente del arroyo Las Perdices, actualmente entubado en casi toda su traza, salvo en este sector, que hoy permanece cercado. Durante las grandes tormentas, explican lxs vecinxs, esta naciente funciona como desagote natural y su alteración podría agravar las inundaciones que ya han afectado gravemente a las viviendas linderas, con ingresos de agua de hasta más de un metro en el pasado. «Lo más importante es que acá está la boca del arroyo Las Perdices, que cruza por el predio. Esta boca que nosotros comúnmente le decimos el túnel, hemos sufrido muchas inundaciones, ya que cuando el túnel desborda, viene todo como para el lado del baarrio Comodoro Py, para el lado de Centenario, y ha llegado a haber casi cincuenta centímetros de de agua en tormentas fuertes. Éste, es el miedo ahora, que al estar todo alambrado, cercado, ni siquiera tenemos la posibilidad de pedirle al municipio que que limpien la boca del arroyo, la boca del túnel, que, por lo general, lo limpiaba el municipio» explicó Silvana.
«Además tenemos miedo de inundarnos y aparte corremos el riesgo de contraer dengue, porque por supuesto que nadie vino a cortar el pasto, o sea quedó como cuestión de privados y nadie lo limpió más. Sólo cortan un poquito el pasto para que la policía vaya de noche a custodiar, pero el túnel está tapado. Ayer llovió muy fuerte y se llena de agua muy rápido las calles porque no desagotan, no son buenos los desagües y menos con el túnel así tapado» enfatizó.

Asimismo la asamblea de vecinos expresan su preocupación por la presencia constante de la policía armada y sin identificación en su barrio, lo que genera miedo de posibles abusos. A pesar de realizar reuniones pacíficas en una plaza pública, la policía interviene por denuncias anónimas. En términos legales, los vecinos intentaron presentarse como terceros damnificados en un juicio relacionado con la propiedad, argumentando que un arroyo pasa por el predio y es de dominio público. Su solicitud fue denegada por el Poder Judicial y en la apelación también. Además, han intentado comunicarse con la autoridad del agua y la Cámara de la Construcción sobre la situación de los humedales en la zona, pero no han recibido respuestas. Expertos confirman que el área presenta características de humedal, lo que aumenta el riesgo de inundaciones si se construye algo en el terreno. También han presentado denuncias sobre la actuación de la policía y del juzgado involucrado en su caso.
«Los vecinos tenemos miedo también por el tema de que haya algún gatillo fácil, también la policía está patrullando constantemente el lugar sin identificación, sin patentes, cuando hacemos asambleas barriales vienen de golpe entre 5, 6, 7 móviles con mínimo dos efectivos por rodado a preguntarnos qué es lo que estamos haciendo porque supuestamente reciben denuncias falsas anónimas, sobre que los vecinos pretendemos hacer algún tipo de vandalismo cuando estamos en reunión pacífica y con todo el derecho de hacerlo en una plaza pública» explica una vecina, abogada.
¿Avance inmobiliario o usurpación de tierras?
La historia del lugar refuerza el reclamo. Hasta hace unos 50 o 60 años existía allí una laguna que luego fue rellenada con un basural clandestino, al que incluso el hospital Lucio Meléndez habría arrojado residuos a través de un canal. Posteriormente, el espacio fue recuperado, limpiado y sostenido durante cuatro décadas por lxs propixs vecinxs. En una parte del predio también funcionó el Centro Tradicionalista Los Candiles, lo que da cuenta de su valor cultural y social.
Para la asamblea, el terreno fue históricamente un espacio de encuentro, juego y disfrute, especialmente para las infancias del barrio. Por eso, la principal demanda es que allí se cree un parque ecológico bajo gestión vecinal, que preserve la función ambiental del lugar y garantice su uso comunitario. Si bien existen proyectos de expropiación presentados, lxs vecinxs advierten que hasta ahora no han pasado de ser “anuncios vacíos” sin avances concretos.
La comunidad organizada ha luchado para averiguar cómo se apropiaron del espacio, que había sido mantenido y utilizado por los vecinos durante 40 años para diversas actividades recreativas y deportivas. Buscan que el control del espacio esté bajo gestión vecinal en lugar de municipal, y aspiran a recuperar el predio para promover un uso comunitario y restaurar el arroyo contaminado. A pesar de las debilidades y desafíos, la lucha sigue en proceso.
“Acá hay mucho para hilar: un problema político, ambiental y social”, señalan desde la asamblea, que continúa organizándose, reuniendo documentación y buscando visibilizar el conflicto. En ese marco, llaman a fortalecer la difusión y el acompañamiento para frenar el avance inmobiliario y defender un espacio que consideran fundamental para el presente y el futuro del barrio.
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