lunes, enero 19

CAPS Villa Vatteone: el centro de salud preferido por los varelenses

En un sistema sanitario atravesado por desigualdades que impactan especialmente en mujeres, maternidades y tareas de cuidado, el CAPS Villa Vatteone se consolida como una referencia comunitaria según testimonios vecinales, aun en un contexto de faltantes y tensiones estructurales.

A enero de 2026, Florencio Varela exhibe una paradoja que atraviesa a buena parte del conurbano bonaerense: indicadores sanitarios que mejoraron en la última década conviven con experiencias cotidianas de acceso fragmentado a la salud, especialmente entre mujeres, personas gestantes, niñas y niños.

La tasa de mortalidad infantil —uno de los indicadores más sensibles para medir condiciones de vida, accesibilidad y calidad del sistema de salud— mostró una reducción sostenida entre 2011 y 2022. En 2011, el distrito registraba 15,2 muertes por cada mil nacidos vivos, el valor más alto de la región sudeste. Once años después, la cifra descendió entre dos y seis puntos, ubicando a Florencio Varela en niveles similares a Almirante Brown y Esteban Echeverría, y por debajo de Ezeiza.

También descendieron la natalidad y la fecundidad. En 2011, el partido tenía 21,62 nacidos vivos cada mil habitantes; en 2022, el indicador cayó a 11,61. La tasa de fecundidad pasó de 70,46 a 38,52 nacimientos cada mil mujeres en edad fértil. Aun así, Florencio Varela se mantiene por encima de la media provincial, lo que refuerza la centralidad de la salud materno-infantil en la agenda local.


Dependencia del sistema público y brechas territoriales

El 48,3% de la población varelense no contaba en 2022 con obra social, prepaga ni programa estatal de cobertura. Aunque el porcentaje es levemente inferior al registrado en 2010, sigue siendo más alto que el promedio regional. La desigualdad se profundiza al observar el territorio: en La Capilla, casi dos de cada tres habitantes están sin cobertura; en San Juan Bautista, la proporción desciende al 38,3%.

Esta realidad explica la fuerte dependencia del sistema público de salud, particularmente entre mujeres jefas de hogar y familias con niñas y niños pequeños. En la región funcionan seis hospitales provinciales, un hospital de alta complejidad de gestión nacional–provincial (El Cruce–Néstor Kirchner) y una extensa red de Centros de Atención Primaria (CAPS).

Entre 2015 y 2022, Florencio Varela fue el distrito que más creció en términos absolutos de camas hospitalarias, con un aumento del 76% en camas críticas y del 12% en camas totales. A esto se suman inauguraciones recientes: nuevos CAPS, un Centro Comunitario de Salud Mental, un Centro Integral de Rehabilitación y la ampliación de la red SAME, que a fines de 2025 alcanzó siete bases operativas y 16 ambulancias.

La infraestructura creció. El desafío sigue siendo el acceso efectivo.


El CAPS Villa Vatteone, una referencia en la experiencia cotidiana

En este escenario, el CAPS Villa Vatteone aparece reiteradamente mencionado por vecinos y vecinas como un espacio donde la atención es valorada, especialmente en términos humanos. Los testimonios no constituyen denuncias judiciales ni evaluaciones oficiales, pero sí reflejan percepciones sociales consistentes.

“La atención es excelente, desde administración hasta los especialistas”, señala Olga Scholles, vecina de la zona. Ingrid Isassi y Delia Luna coinciden en destacar el trato del personal, mientras que Jazmín Romero resume: “Excelente servicio”.

Otros relatos reconocen el compromiso de los equipos incluso frente a carencias estructurales. Viviana Legui explica que, aunque la atención médica es buena, los medicamentos no siempre llegan: “No es culpa del personal, pero es triste tener que volver una y otra vez”.

Estos testimonios contrastan con experiencias reportadas en otros centros del distrito, donde vecinos mencionan demoras prolongadas, falta de turnos o discontinuidad en especialidades clave.


Mujeres, maternidades y barreras persistentes

Las dificultades de acceso no impactan de manera neutra. Comentarios vecinales dan cuenta de obstáculos reiterados en áreas sensibles para la salud de las mujeres y las maternidades.

“Nunca hay ginecología. Te dicen que vuelvas dentro de meses”, relata Sabrina Ramallo. Mariabelén Romero cuenta que acudió a vacunar a su bebé y no encontró dosis disponibles, situación que —según su testimonio— se repitió más de una vez.

Desde una perspectiva de derechos humanos, estas situaciones no pueden leerse únicamente como fallas administrativas. La interrupción o demora en controles ginecológicos, la falta de vacunas o medicamentos esenciales afecta de manera diferenciada a quienes sostienen las tareas de cuidado, profundizando desigualdades preexistentes.

Sin atribuir responsabilidades penales ni señalar conductas individuales, especialistas en políticas públicas coinciden en que estas dinámicas pueden inscribirse en lo que se denomina violencia institucional: cuando el Estado, por acción u omisión, dificulta el ejercicio pleno de derechos básicos.


Reconocimiento, reclamo y una demanda común

En Florencio Varela, donde la oferta privada de salud es limitada y altamente concentrada en el centro del distrito, la red pública no es una opción más: es la única. Por eso, las voces vecinales combinan reconocimiento y reclamo. Valoran a los trabajadores y trabajadoras de la salud, pero exigen un sistema que garantice continuidad, insumos y acceso real.

El CAPS Villa Vatteone emerge, en ese mapa desigual, como una referencia apreciada por la comunidad. No porque esté exento de problemas, sino porque —según quienes se atienden allí— logra sostener algo esencial: la escucha, el respeto y la dignidad en el trato.

En un contexto donde las estadísticas mejoran pero las experiencias siguen siendo desiguales, la salud en Florencio Varela se juega, todavía, en el territorio. Y en cada sala de espera.

Población, Hogares y Viviendas
Los datos estadísticos citados en esta nota se basan en el último relevamiento oficial disponible, correspondiente al Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, realizado el miércoles 18 de mayo de 2022. Este censo tuvo carácter histórico por dos razones centrales. Por un lado, incorporó por primera vez una modalidad bimodal, que permitió completar el cuestionario de manera anticipada a través del Censo Digital, combinado con el tradicional barrido territorial. Por otro, se trató de un censo de derecho, es decir, las personas fueron contabilizadas según su lugar de residencia habitual —donde viven y duermen la mayor parte del tiempo—, a diferencia de los censos anteriores, que eran “de hecho” y registraban a la población según el lugar donde había pasado la noche previa al operativo.

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