jueves, febrero 5

Florencio Varela: una joven a cargo de sus hermanos, al borde de quedarse sin vivienda

Tiene a su cargo a hermanos menores de edad y una bebé. Tras la muerte de su madre y haber atravesado situaciones de violencia, falta de vivienda y riesgo de separación familiar, hoy enfrenta la posibilidad de un nuevo desalojo en Florencio Varela, sin una fecha confirmada ni una alternativa habitacional asegurada.

Liliana vive en Florencio Varela y es hoy la principal responsable del cuidado de sus hermanos menores de edad y una bebé. Su historia personal está marcada por múltiples situaciones de vulneración de derechos que se profundizaron tras la muerte de su madre.

Mi mamá se quitó la vida, ella y a mi hermanito”, relata Liliana, en una frase que sintetiza el quiebre familiar que atravesaron. Según explica, su madre tenía problemas de salud mental y, a partir de esa pérdida, la vida cotidiana se volvió aún más difícil. “Pasamos por muchas cosas. Desde que ella no está, estuvimos con gente que nos maltrataba, y así sucesivamente”, agrega.

Con el correr del tiempo, la joven asumió el rol de cuidado de sus hermanos menores. “Yo me hice cargo de mis hermanos menores, hoy soy hermana y madre”, afirma. Actualmente, alquila un monoambiente de dimensiones reducidas en el que convive con ellos. “Alquilo un monoambiente súper chiquito, no tenemos espacio para nada”, describe.

En ese contexto, enfrenta la posibilidad de un desalojo vinculado a la renovación del alquiler, aunque aclara que no cuenta con una fecha exacta. “No tengo una fecha exacta de cuándo nos desalojan, pero más o menos sabemos que van a hacer arreglos en los alquileres acá en la localidad”, explica, en referencia a la zona de Dante Ardigo, en Florencio Varela.

La precariedad habitacional no es una situación nueva para la familia. “Yo estuve en situación de calle con mis hermanos”, sostiene Liliana. Durante ese período, relata que existió la posibilidad de que los menores fueran separados. “Los de Niñez me los querían sacar; esa fue su solución, separarnos”, recuerda.

Según su testimonio, la intervención de una abogada fue determinante. “Gracias a Dios, una abogada tomó el caso de los menores y no permitió eso”, señala. En el material aportado no constan números de legajos, expedientes ni resoluciones oficiales verificables, por lo que esos datos no pudieron ser corroborados de manera independiente.

Para sostener a su familia, Liliana trabaja de manera informal. “Lucho día a día trabajando en la feria, como puedo, y voy con mi hija”, cuenta. “Trabajo así para poder comer”, agrega, describiendo una economía de subsistencia atravesada por la inestabilidad.

Ante la falta de una solución habitacional, la joven afirma haber intentado comunicarse con el Ejecutivo local. “Le hice una carta al intendente Watson, pero no creo que haya llegado a él”, expresa. Hasta el momento, no existen constancias públicas verificables de una intervención formal derivada de ese contacto.

No quiero terminar de vuelta en la calle con mi bebé y mis hermanos”, dice Liliana. “Somos hermanos que pasamos por mucho y, a pesar de todo, sigo luchando día a día”.

El caso refleja una situación de extrema vulnerabilidad social y habitacional, que involucra a personas menores de edad y a una mujer joven que asumió tareas de cuidado en un contexto de escasos recursos. La información publicada se basa exclusivamente en el testimonio directo de la protagonista, sin que hasta el momento se hayan podido confirmar intervenciones estatales activas o dispositivos oficiales de asistencia en curso.

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