La autopsia da cuenta de contusiones, golpes, heridas por disparos de goma y palazos sufridos por Juan Gabriel González. Pero su fusilamiento no se produjo por el uso malicioso de una posta de goma ni por un cartucho de gas lacrimógeno —como ocurrió en el caso de Pablo Grillo—. El dato decisivo y mortal fue otro: recibió nueve postas de plomo que perforaron sus pulmones, disparadas con precisión por el agente Daniel Miño, en plena Navidad y a plena luz del día. Miño bajó del patrullero con la decisión de “resolver” el altercado, pese a que ya había media docena de efectivos rodeando a Juan Gabriel, que estaba descalzo y sin remera. No existía posibilidad alguna de amenaza.
Lo que vino después vuelve a mostrar que la policía dispone de un dispositivo de asesinato que, en general, goza de impunidad: el gatillo fácil. Camilo Escobar, Joel Pizarro y una lista interminable de nombres lo confirman. Si algo positivo trajo la tecnología fue que cualquier celular puede registrar los hechos: las imágenes circularon en redes sociales y permitieron ver el homicidio mientras, en los medios, “se investigaba” la muerte de alguien supuestamente causada por “una pelea”.
También se evitó la muerte de su amigo, Anastasio Néstor Chávez, a quien se ve en los videos intentando separar los golpes entre los efectivos y Gabriel. Sin embargo, Anastasio fue luego acusado por el oficial de la Policía de la Ciudad Leandro Torres y el inspector Mauricio Ibarra, bajo la carátula judicial: “imputado en actuaciones judiciales caratuladas – Artículo 95 – Homicidio en riña”. Anastasio estuvo a punto de convertirse en el chivo expiatorio: quizá veinte o veinticinco años de prisión por una invención destinada a salvar al asesino, Daniel Miño. Así se difundió la versión que sostenía que había apuñalado a su propio amigo durante la pelea.
Ayer, la jueza Laura Bruniard ordenó la detención del oficial primero Gastón Miño, de la Policía de la Ciudad, por el delito de homicidio agravado. Como señalaron sus familiares, “fueron los vecinos quienes dijeron la verdad”. Las imágenes documentaron el hecho y su difusión fue clave. La movilización popular garantizó que el crimen no quedara impune.

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Que raro la policía corrupta e hijadeputa inventando causas