En el marco de los 135 años de Florencio Varela, la Fundación para el Fortalecimiento Familiar “Julieta Lanteri” otorgó su Mención de Honor a Vanesa Quilisis, referenta local de familias con síndrome de Angelman. El reconocimiento distingue una tarea comunitaria sostenida, centrada en el derecho al cuidado, la salud y la inclusión, desde una perspectiva de derechos humanos.

En una recepción organizada por la Fundación para el Fortalecimiento Familiar “Julieta Lanteri”, Vanesa Quilisis recibió la Mención de Honor Julieta Lanteri, un reconocimiento destinado a personas y trayectorias que fortalecen vínculos, promueven derechos y construyen comunidad. La entrega se realizó en el contexto del 135° aniversario de Florencio Varela y puso en valor un trabajo que, aunque muchas veces transcurre fuera de los circuitos de visibilidad pública, resulta central para decenas de familias del distrito.
Quilisis es referenta de familias con síndrome de Angelman en Florencio Varela, una condición genética poco frecuente que impacta de manera significativa en el desarrollo neurológico, la comunicación y la autonomía de quienes la presentan. Su tarea se organiza alrededor del acompañamiento entre familias, la circulación de información confiable y la construcción de redes de cuidado en un contexto donde el acceso a diagnósticos, terapias y apoyos suele ser fragmentado.
El entramado cotidiano de las familias
El síndrome de Angelman es considerado una enfermedad poco frecuente. En la vida cotidiana, esa clasificación se traduce en obstáculos concretos: demoras diagnósticas, escasez de equipos especializados, dificultades para garantizar tratamientos continuos y una sobrecarga persistente sobre las familias cuidadoras, en su mayoría mujeres. En ese escenario, la organización comunitaria aparece como una respuesta frente a la ausencia o insuficiencia de políticas públicas integrales.
Desde Florencio Varela —un distrito atravesado por desigualdades estructurales propias del conurbano bonaerense— el trabajo de Quilisis se inscribe en una tradición de organización desde abajo, donde el cuidado no es entendido como un asunto privado, sino como una responsabilidad social que requiere redes, acompañamiento institucional y reconocimiento público.
Un reconocimiento con sentido histórico
La Mención de Honor otorgada lleva el nombre de Julieta Lanteri, médica, feminista y pionera en la ampliación de derechos en la Argentina de comienzos del siglo XX. La Fundación que honra su legado promueve una mirada centrada en el fortalecimiento familiar, la equidad y la dignidad humana, valores que atraviesan tanto la historia de Lanteri como las prácticas contemporáneas de quienes trabajan en el territorio.
Según la definición institucional de la Fundación, honrar a Julieta Lanteri implica reafirmar un compromiso con la inclusión, el respeto y el cuidado como pilares de una comunidad más justa. En ese marco, la distinción a Quilisis no reconoce un hecho aislado, sino una trayectoria sostenida de acompañamiento y construcción colectiva.
Cuando el cuidado se vuelve palabra pública
La experiencia de las familias atravesadas por el síndrome de Angelman pone en primer plano una dimensión muchas veces invisibilizada: la necesidad de que quienes no pueden expresarse por sí mismos tengan voces que los representen y defiendan sus derechos. En ese sentido, la tarea de Quilisis ha sido la de transformar vivencias individuales en una demanda colectiva, capaz de interpelar al sistema de salud, a las instituciones y a la comunidad en su conjunto.
La Mención de Honor Julieta Lanteri inscribe ese recorrido en un espacio de legitimidad social y simbólica, al tiempo que visibiliza una problemática que suele permanecer en los márgenes del debate público.
Un gesto que habla de la comunidad que somos
En el aniversario 135 de Florencio Varela, el reconocimiento a Vanesa Quilisis propone una lectura del desarrollo local que excede los relatos oficiales y pone el foco en quienes sostienen la vida cotidiana en contextos adversos. No se trata solo de distinguir una tarea individual, sino de reconocer una trama comunitaria basada en el cuidado, la organización y la defensa de derechos.
En tiempos donde el trabajo de las familias cuidadoras continúa siendo subestimado o naturalizado, la Mención de Honor Julieta Lanteri funciona como un gesto político y social: afirmar que el cuidado también construye historia y que, sin esas redes, no hay comunidad posible.
