martes, septiembre 22

38 SEMANAS Y MEDIA, CONTRACCIONES Y FIEBRE: DENUNCIA QUE SU HERMANA SALIÓ LLORANDO DEL HOSPITAL MI PUEBLO

Una carta de lectores llegó a la redacción de Diario Vespertino con un relato que pone el foco en la atención recibida por una embarazada de 38 semanas y media en el Hospital Mi Pueblo. Noelia Micaela Campos cuenta que su hermana llegó con fuertes dolores y contracciones, antecedentes de presión alta y fiebre, y denuncia que fue atendida de una manera que la dejó llorando. También cuestiona la medicación indicada y las recomendaciones recibidas antes de retirarse del hospital.

Compartimos la carta de lector:

Buenas, soy Noelia Micaela Campos.

El día de ayer, a las 14 horas, llegamos al Hospital Mi Pueblo, en Florencio Varela, porque mi hermana, embarazada de 38 semanas y media, tenía fuertes dolores y contracciones. Ni bien llegamos, nos atendió una enfermera que, de muy mala forma, nos trató pésimo.

Ni bien nos vio, le dijimos: “Hola, buenas tardes. Venimos por tal motivo”. La enfermera se dio vuelta y directamente le recetó un medicamento, sin haberla examinado. No la había revisado, no le hizo tacto en ese momento ni realizó ningún otro control.

Le recetó un medicamento y no nos explicó para qué era ni para qué servía. Simplemente lo indicó. Tampoco le tomó la presión, a pesar de que hacía una o dos semanas había estado internada allí por tener la presión alta. No le tomó la temperatura y mi hermana tenía fiebre.

Este es el medicamento que le fue recetado.

Después de consultar en una farmacia, nos dijeron que se trataba de óvulos para una infección vaginal (candidiasis vaginal). La empleada de la farmacia nos manifestó que podían ser abortivos para una mujer embarazada y que era extraño que se los hubieran recetado.

Por ese motivo no lo compramos. Además, en ningún momento la enfermera le indicó que se realizara algún análisis ni ningún otro estudio: simplemente le recetó el medicamento.

Después de escuchar a mi hermana, le pidió la ecografía. Le dijo que la ecografía estaba mal y que la obstetra también estaba equivocada, que “todo estaba mal”. Según pudimos ver, no se tomó la molestia de revisar los análisis ni las ecografías completas.

Luego le hizo un tacto a mi hermana, introduciendo tres o cuatro dedos, cuando, según nuestra percepción, no era necesario hacerlo de esa manera.

También le dijo que no volviera al hospital si no tenía sangrado de una magnitud similar al del segundo día del período. Prácticamente le dijo que, si no estaba abortando o si no estaba saliendo el bebé, no volviera.

La trataron muy mal. Mi hermana salió llorando de ese hospital.

Ella tiene un embarazo de riesgo. Ya perdió un bebé y su embarazo continúa siendo considerado de riesgo. Hasta la actualidad sigue teniendo dolores.

Posteriormente fue atendida en otro hospital, donde le colocaron un suero para detener las contracciones y le indicaron que, si continúan, deberán realizarle una cesárea.

Consideramos que esta atención le correspondía al Hospital Mi Pueblo porque es el hospital de nuestra localidad y porque mi hermana se encontraba cursando un embarazo de riesgo.

Campos, Noelia Micaela.

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