En el marco de las Charlas de El Vespertino por el Mes de la Mujer, la emprendedora textil varelense Vale Sanz habla sobre crecer en una casa atravesada por el arte, los desafíos de trabajar en un rubro muchas veces subestimado, el valor de las redes entre mujeres y el sueño de una ciudad donde las mujeres también ocupen los espacios de decisión.
En un taller donde las telas, los hilos y las máquinas de coser conviven con ideas, proyectos y aprendizajes compartidos, Vale Sanz construye mucho más que prendas. Construye un modo de vida.
Emprendedora textil de Florencio Varela, Sanz forma parte de las mujeres que, desde distintos barrios del distrito, sostienen proyectos propios, generan trabajo y abren caminos para otras.
Cuando mira hacia atrás, lo primero que aparece no es el emprendimiento ni las máquinas de coser, sino la infancia.
“Si miro hacia atrás veo una nena feliz, rodeada de amor y sobre todo con libertad, que tuvo la suerte de poder estudiar pero también de vivir en una casa llena de libros, música y arte. Crecer en una familia con conciencia de clase, solidaria y amorosa. Con el ejemplo de una madre luchadora y sensible que siempre me acompañó y apoyó en las diferentes etapas de mi vida”, recuerda.
Ese entorno creativo marcaría su forma de mirar el mundo y, más tarde, también su manera de trabajar.
Sin embargo, el camino de las mujeres en el ámbito laboral —incluso en sectores vinculados al diseño o la moda— suele estar atravesado por prejuicios.
“En el ámbito laboral las dificultades más frecuentes son que te quieran pasar por arriba, que te quieran hacer creer que no servís o que tu trabajo es banal por estar relacionado con la moda, por creer que es un trabajo frívolo cuando en realidad detrás hay todo un proceso creativo muy importante”, explica.
Aun así, reconoce que en los últimos años comenzaron a abrirse nuevas oportunidades para las mujeres que buscan desarrollar proyectos propios.
“Creo que de a poco y cada vez más se reconoce el trabajo de la mujer. Hay espacios donde formarse para poder emprender, para aprender un oficio y lugares como ferias y encuentros para poder comercializar el trabajo artesanal. Falta, pero es el camino”, señala.
La mirada hacia el futuro también aparece atravesada por una expectativa política y social: que las mujeres ocupen cada vez más espacios de decisión.
“Con una mirada hacia el futuro me gustaría imaginar el rol de la mujer con más preponderancia y en lugares de toma de decisión; y por qué no que una mujer llegue al cargo de intendenta y así tener una mirada diferente en la política local”, afirma.
En su propio recorrido, el trabajo y la vocación creativa son inseparables.
“En lo personal y profesional, que para mí van de la mano porque mi emprendimiento es lo que me apasiona, mirando hacia adelante lo que me gustaría es seguir creciendo creativamente, formándome y formando redes con otras mujeres. Creo que el camino es ese: seguir aprendiendo para poder seguir creciendo”, sostiene.
Cuando se le pregunta por una mujer de Florencio Varela que merezca ser destacada, la respuesta llega sin dudar.
“Sin dudar una mujer de Florencio Varela para destacar es mi madre Cristina Nieto. Pintora y escritora. Creo que merece ser homenajeada en su ciudad y destacar su obra como mujer que vive la vida a través del arte, explorando y aprendiendo siempre”, dice.
Pero quizá uno de los aspectos más significativos de su proyecto apareció con el tiempo: la decisión de compartir lo aprendido.
En su taller, Sanz comenzó a enseñar costura a otras mujeres del distrito, muchas de las cuales nunca habían usado una máquina de coser.
“En este camino de emprender descubrí una nueva faceta en mi vida que es la de poder transmitir mis conocimientos de costura a otras mujeres. Abrí las puertas de mi taller para recibirlas y enseñarles a coser. Hoy algunas de ellas que aprendieron a manejar una máquina desde cero ya están emprendiendo y eso me genera un orgullo gigante al ver cómo de a poco no solo van desarrollando su imaginación sino también van logrando algo tan importante como es la independencia económica en la vida de toda mujer”, cuenta.
En un contexto económico complejo para los pequeños emprendimientos, Sanz entiende que la clave está en la creatividad y en la capacidad de reinventarse.
“Ser mujer emprendedora es en mi caso una forma de vida, expresándome a través del diseño. Y en este contexto de país siento que como emprendedora lo importante es prepararse y aprender, potenciar la creatividad para poder reinventarse sin perder la propia esencia”, concluye.
En Florencio Varela, entre telas, hilos y proyectos compartidos, su historia demuestra que a veces un taller también puede convertirse en un espacio de encuentro, aprendizaje y autonomía para muchas mujeres.
