A comienzos de 2026, Argentina aún no cuenta con datos oficiales consolidados sobre femicidios del año en curso. Las cifras disponibles —que se desprenden del informe anual del colectivo MuMaLá— corresponden al cierre de 2025 y revelan un aumento alarmante de 11 femicidios respecto al año anterior: se registraron 266 asesinatos por motivos de género, lo que equivale a un crimen cada 33 horas, evidenciando la persistencia de la violencia extrema y la necesidad urgente de políticas públicas efectivas. En Florencio Varela, el recuerdo reciente del triple narco femicidio ocurrido en 2025 continúa interpelando a la comunidad: organizaciones sociales denunciaron públicamente que, tras el hecho, ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo local impulsaron instancias de trabajo específicas ni aceptaron hacerlo junto a espacios comunitarios no alineados que reclamaron respuestas y prevención.
Al momento de publicación de esta nota, no existen informes anuales cerrados ni balances oficiales que permitan cuantificar los femicidios ocurridos durante 2026. Los registros públicos y los observatorios especializados presentan sus datos consolidados una vez finalizado el año calendario y tras procesos de verificación judicial y administrativa.
Esta aclaración resulta central para el rigor informativo: cualquier cifra atribuida hoy a 2026 sería necesariamente parcial o provisoria. Por ese motivo, este artículo se apoya en los últimos datos confirmados a nivel nacional —correspondientes a 2025— y analiza el inicio del nuevo año a partir de tendencias estructurales y del contexto institucional vigente.
El punto de partida: los datos confirmados de 2025
El Registro Nacional de Femicidios, Trans-Travesticidios y Femicidios Vinculados, elaborado por MuMaLá a través de su Observatorio Mujeres, Disidencias, Derechos, informó que durante 2025 se registraron 266 asesinatos por motivos de género en Argentina, once más que en 2024. La tasa nacional se mantuvo en 1 femicidio cada 100.000 mujeres, sin descensos sostenidos en los últimos cuatro años.
Otros indicadores del período 1 de enero al 31 de diciembre de 2025 permiten dimensionar el impacto social de esta violencia extrema:
- Un femicidio cada 33 horas.
- 997 intentos de femicidio registrados.
- 184 niñas, niños y adolescentes quedaron sin sus madres.
- Solo el 15 % de las víctimas había denunciado previamente a su agresor.
- El 68 % de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas.
- El 62 % ocurrió en la vivienda de la víctima o en la compartida con el agresor.
Las provincias con tasas más altas fueron Santa Cruz, Misiones, Neuquén y Chaco. La provincia de Buenos Aires, por su peso demográfico, concentró una cantidad significativa de casos en términos absolutos, con fuertes desigualdades territoriales en acceso a políticas de prevención, acompañamiento y asistencia.
Florencio Varela: un antecedente que sigue interpelando

En ese marco nacional, Florencio Varela atravesó en 2025 un hecho de extrema gravedad: un triple femicidio ocurrido en un contexto vinculado al narcomenudeo, que generó conmoción social y preocupación comunitaria.
A más de un año del hecho, organizaciones feministas y sociales del distrito sostienen públicamente que no se habilitaron espacios institucionales de trabajo, diagnóstico ni planificación de políticas locales específicas, pese a los pedidos realizados ante las autoridades municipales.
Según expresaron esos espacios, los reclamos provenientes de organizaciones no alineadas políticamente no obtuvieron respuestas formales, una situación que, advierten, profundiza la distancia entre las políticas de género enunciadas y las prácticas concretas de prevención territorial. Estas manifestaciones corresponden a pronunciamientos públicos de organizaciones sociales, no a resoluciones judiciales ni administrativas.
Continuidades que condicionan el inicio de 2026
Aunque 2026 recién comienza, el escenario no es neutro. El informe de MuMaLá advierte que durante 2025 se consolidaron factores de riesgo que continúan vigentes: recortes presupuestarios, debilitamiento de dispositivos de acompañamiento, retrocesos en la implementación de políticas de género y mensajes de odio que impactan en la legitimación social de la violencia.
El documento también alerta sobre la expansión territorial de femicidios en contextos vinculados a economías ilegales, el pasaje del hostigamiento virtual a la violencia física y el crecimiento de situaciones con torturas previas, elementos que complejizan las estrategias de prevención y respuesta estatal.
Estas advertencias no constituyen afirmaciones sobre hechos verificados de 2026, pero sí funcionan como alertas fundadas a partir de datos comprobables del año previo.
Cierre: informar con rigor también es prevenir
Hablar de femicidios en 2026 exige precisión, prudencia y compromiso con los derechos humanos. No hay cifras cerradas aún, pero sí datos confirmados que muestran una violencia estructural persistente.
En comunidades como Florencio Varela, donde los femicidios no son una abstracción estadística sino una experiencia cercana, la ausencia de respuestas institucionales tras hechos extremos también se convierte en un dato político y social relevante.
La demanda de una Emergencia Nacional en Violencia de Género y del cumplimiento efectivo de leyes y tratados internacionales ratificados por el Estado argentino no surge de consignas, sino de estadísticas verificadas y de vidas truncadas.
Informar sin exagerar, sin omitir y sin especular es, también, una forma de cuidado colectivo y de responsabilidad democrática.
