viernes, marzo 6

Quién manejará los ramales de la 148: el mapa que empieza a dibujarse

Mientras miles de vecinos de Florencio Varela siguen esperando el colectivo que los conecte con el trabajo, la Facultad o el hospital, puertas adentro del sistema de transporte comenzó a delinearse una reorganización de la histórica línea 148. La empresa que durante décadas operó el servicio, El Nuevo Halcón S.A., dejó de existir como firma. Ahora se discute quién tomará cada uno de sus ramales y cómo volverá a funcionar el servicio que atraviesa gran parte del sur del conurbano.

Durante años, para los vecinos varelenses la 148 no fue una línea más: fue el colectivo que unía barrios enteros con Constitución. Pero el colapso empresarial de El Nuevo Halcón dejó un vacío que todavía se está reordenando. Mientras el Estado nacional analiza cómo reorganizar la concesión, los propios trabajadores comenzaron a explicar en una asamblea realizada este 5 de marzo cómo podría repartirse el servicio.

La clave está en las letras de los ramales. Porque, aunque muchos pasajeros la identifiquen simplemente como “la 148”, en realidad la línea funciona como un sistema de recorridos distintos, cada uno identificado con una letra. Y es precisamente ese sistema el que ahora se reorganiza.


Un plazo de 15 días para definir el futuro

Según relataron trabajadores tras la asamblea, el Estado dio dos semanas de plazo para ordenar la transición mientras se define quién operará cada ramal.

“La 148, en estos 15 días que le dieron de plazo para saldar la deuda que tiene con los trabajadores, en ese mismo plazo se va a definir”, explicaron.

Ese período sería clave: allí se resolvería qué empresas asumirán cada recorrido una vez que se formalice la caducidad del operador histórico.


Cómo se repartirían los ramales

De acuerdo con lo que circuló entre los trabajadores, el esquema que se discute en el Ministerio de Transporte dividiría la línea entre varios operadores.

La reorganización sería así:

Ramal H y Ramal C

  • Serían operados por Misión Buenos Aires.

Ramales de Solano

  • Pasarían a manos de la empresa 271, vinculada al grupo San Vicente / DOTA.

Ramal B

  • Quedaría bajo la órbita de la línea 383, del grupo MOQSA.

La lógica detrás de este esquema es simple: en lugar de que una sola empresa explote toda la línea, cada grupo empresario asumiría determinados recorridos.

Un trabajador lo resumió así:

“Misión Buenos Aires se haría cargo del ramal H y del ramal C.
La 271, la San Vicente, Grupo DOTA, se haría cargo de los ramales de Solano.”


Las empresas ya se presentaron

Según lo que explicaron los choferes, algunas compañías ya se presentaron formalmente ante Nación para quedarse con los recorridos.

“Una vez definido eso en el ministerio, al caducar El Nuevo Halcón, han abierto los pliegos. La 271 es una de las primeras que se presentó en Nación para hacerse cargo de los ramales de Solano.”

En paralelo, otra empresa también aparece como oferente.

“Misión Buenos Aires también está ahí como segundo oferente en la licitación para hacerse cargo del ramal H y del ramal C.”

En otras palabras: el proceso ya empezó a moverse dentro del Ministerio.


Qué pasará con los trabajadores

Para los choferes, la preocupación principal no es sólo quién manejará los colectivos, sino qué ocurrirá con sus puestos de trabajo. En ese punto, en la asamblea se transmitió un mensaje de relativa tranquilidad.

“Todos pasaríamos con la antigüedad, con las condiciones y las categorías como corresponde.”

Es decir, la intención sería mantener a los trabajadores dentro del sistema, aunque cambie la empresa que opere cada ramal.


Lo que más importa a los vecinos: cuándo volverán los colectivos

Más allá de las discusiones empresariales o administrativas, la pregunta que hoy domina las paradas de colectivo en Varela es otra: ¿Cuándo volverá a funcionar la 148?

Según lo transmitido en la asamblea, el objetivo sería que el servicio se normalice en pocas semanas.

“Si Dios quiere, en este lapso de dos semanas debería la línea salir a trabajar.”

Para miles de vecinos, ese plazo no es una formalidad administrativa. Es la diferencia entre llegar o no al trabajo, al hospital o a la Facultad. Porque cuando una línea como la 148 desaparece, no desaparece sólo una empresa. Desaparece una arteria de movilidad que durante décadas sostuvo la vida cotidiana del sur del conurbano. Y reconstruirla no depende solamente de abrir pliegos o repartir ramales. Depende, sobre todo, de que los colectivos vuelvan a pasar.

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