Liliana Bernal sufrió una descompensación mientras realizaba un trámite en la sucursal céntrica del Banco Provincia. Permaneció en el piso durante más de una hora mientras se aguardaba asistencia médica. Una primera unidad de traslado se retiró del lugar sin concretar el traslado, al no lograr ponerla de pie ni incorporarla por sus propios medios, y finalmente fue una segunda ambulancia —de bomberos voluntarios— la que la trasladó al Hospital General de Agudos Mi Pueblo, donde recibió atención y evolucionó favorablemente. La vecina evalúa iniciar acciones legales y administrativas tanto contra la entidad bancaria como contra el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME)
Liliana Bernal, vecina de Florencio Varela, ingresó al Banco Provincia del centro del distrito para realizar un trámite personal. Padece fibromialgia y artritis, dos patologías distintas que afectan el sistema musculoesquelético y que pueden generar dolor crónico, rigidez, fatiga y limitaciones funcionales, especialmente ante esfuerzos prolongados o la permanencia de pie durante largos períodos.
“A veces cuando camino se me pasa, por eso pensé que iba a aguantar”, relató a El Vespertino.
La espera fue extensa. Según su testimonio, debió permanecer de pie durante un tiempo prolongado, una situación que, en personas con estas condiciones de salud, puede agravar de manera significativa los síntomas.
“La fila era larga y tardó bastante. Eso hizo que el dolor empezara a subir cada vez más fuerte”, explicó.
El cuerpo que no responde

Con el paso de los minutos, el dolor se volvió intenso.
“El dolor ya era insoportable. Al mismo tiempo sentí que me estaba bajando la presión”.
Aun así, decidió no abandonar la fila.
“No quería irme porque ya estaba cerca”.
Intentó estabilizarse por sus propios medios: compró un alfajor y un jugo. No fue suficiente.
“Mi cuerpo empezó a temblar, me sentí muy mareada. Me agarré de la puerta del banco y sentí que me iba desvaneciendo”.
Liliana cayó sentada. Personas que se encontraban en el lugar reaccionaron de inmediato.
“Cuando caigo, alguien gritó ‘cuidado la cabeza’ y me agarraron justo”.
Más de una hora en el piso
De acuerdo con su relato, una persona de una farmacia cercana se acercó para tomarle la presión arterial, que habría registrado valores muy bajos. A partir de ese momento comenzaron los llamados al sistema de emergencias.
Liliana permaneció más de una hora en el piso del banco.
“Me dejaron ahí. Yo escuchaba cómo llamaban una y otra vez. Siempre les decían que la ambulancia ya estaba saliendo”.
Durante ese lapso fue asistida y contenida por vecinos, clientes del banco y personal policial.
“La gente me cuidó un montón. Me hablaban, me decían que me quede tranquila. Eso fue lo único humano de todo”, recordó.
El frío del piso y las corrientes de aire agravaron su estado físico.
“El piso estaba helado, había viento. Para mis articulaciones eso fue terrible”.
La primera unidad de traslado
Según el testimonio de Bernal, una primera unidad sanitaria se presentó en el lugar, pero no logró concretar el traslado.
“Intentaron levantarme, pero yo no me podía mover del dolor”.
Siguiendo su relato, se intentó incorporarla sin camilla y sin lograr ponerla de pie.
“Cuando me tocaron el brazo pegué un grito. Mi cuerpo ya no daba más”.
Su esposo, ya presente, intervino.
“Mi marido les decía que no, que trajeran una camilla, que yo tengo artritis y fibromialgia, que me duele todo el cuerpo”.
La mujer afirmó que, tras una discusión, la unidad sanitaria se retiró sin efectuar el traslado.
“Cuando me soltaron, volví a caer al piso. Ahí ya no me podía mover más”, afirmó.
Bomberos y atención hospitalaria

Posteriormente llegó una segunda unidad de traslado, perteneciente a bomberos voluntarios.
“Ellos me levantaron con cuidado, con camilla, con respeto”.
Liliana fue trasladada al Hospital General de Agudos Mi Pueblo, donde recibió atención inmediata.
“Ahí me atendieron rapidísimo. Me pusieron suero, calmantes, inyecciones. En una hora estaba mucho mejor”.
Los estudios realizados no evidenciaron lesiones de gravedad, según indicó la paciente.
El impacto emocional
Aunque su estado físico mejoró, el impacto emocional persiste.
“Ahora estoy bien, pero me agarra mucha angustia. Todo se me viene como una película”.
Liliana es madre de un niño con discapacidad auditiva.
“Mi hijo me mira, me pregunta por qué lloro. Yo tengo que estar fuerte por él, aunque por dentro esté destrozada”.
Responsabilidades y cuidados en espacios públicos
El caso abre interrogantes que exceden lo individual. Por un lado, las condiciones de atención en entidades bancarias, donde usuarios y usuarias —muchas veces personas mayores, con enfermedades crónicas o discapacidades— deben permanecer de pie durante lapsos prolongados para acceder a un servicio esencial.
Por otro, la respuesta del sistema de emergencias médicas, cuya actuación frente a situaciones de urgencia en espacios públicos resulta clave para resguardar la salud y la integridad de las personas.
Hasta el momento, no se informó si la entidad bancaria o el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) iniciaron actuaciones internas a partir de lo ocurrido.
Una escena que interpela a la comunidad
Liliana Bernal evalúa iniciar acciones legales y administrativas tanto contra la entidad bancaria como contra el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), con el objetivo de que se investigue lo sucedido y se revisen los procedimientos de actuación ante emergencias de este tipo.
Al cierre de esta nota, no existen comunicados oficiales del Banco Provincia ni del SAME que informen sobre investigaciones en curso.
La escena que dejó este episodio resulta difícil de ignorar: una mujer con enfermedades crónicas, descompensada, más de una hora en el piso de un banco del centro de Florencio Varela. Vecinos y transeúntes sostuvieron lo urgente. Las instituciones llegaron después —o no llegaron a tiempo—. La pregunta que queda abierta es si acceder a un trámite básico puede seguir implicando un riesgo para la salud de quienes ya viven en condiciones de vulnerabilidad.

