Profesionales de la salud denuncian un sistema desbordado por la falta de especialistas en pediatría, psiquiatría y ginecología, salarios de indigencia y una precarización laboral que empuja al pluriempleo. El diagnóstico incluye infraestructuras precarias con riesgo de electrocución, un agudo desabastecimiento de insumos que obliga al personal a costear sus propias herramientas de trabajo, el desmantelamiento de programas de medicación crónica y un clima de persecución gremial que profundiza el agotamiento físico y mental de los trabajadores.
La referenta de CICOP, Erica Secchi, denuncia un escenario de «desguace» en la salud pública local. Con salarios que no cubren la canasta básica, edificios con riesgo eléctrico y una alarmante falta de especialistas, advierte que la situación tiene consecuencias «letales» para los vecinos. «El hambre es una constante en la guardia», asegura.
En un distrito que ya alcanza los 500.000 habitantes, el derecho a la salud parece haberse convertido en una carrera de obstáculos. Según denunció Erica Secchi, profesional de la salud de la seccional local de CICOP, el sistema de salud varelense atraviesa una «profunda crisis que se agrava producto del ajuste brutal» que se manifiesta en los tres niveles del Estado. El diagnóstico de la dirigente es tajante: la falta de profesionales y recursos está empujando al sistema hacia un colapso que afecta directamente la vida cotidiana de los sectores más vulnerables.
Salarios de indigencia y el impacto del pluriempleo
Uno de los puntos más críticos del reclamo gremial es la realidad salarial. Secchi sostiene que la situación es «sumamente preocupante», revelando que en el escalafón municipal existen «trabajadores administrativos que cobran menos de 500 mil pesos mensuales». Esta precariedad obliga al personal al pluriempleo, una práctica que, según la entrevistada, degrada la calidad de atención.
«No sos el mismo mal dormido, mal alimentado», graficó Secchi para explicar cómo el agotamiento físico impacta en la consulta. «Estar cansados, sobrecargados de escuchar padecimiento… la mala alimentación, por qué al vivir de un trabajo al otro no hay quien pueda alimentarse bien», son factores que, según la dirigente, vulneran el derecho a una salud de calidad.

Infraestructura crítica: «Estructuras tipo casillas» y falta de insumos
La denuncia sobre el estado de los establecimientos es alarmante. Desde CICOP aseguran que muchos centros de salud son «estructuras tipo casillas» y citó el caso de la unidad Padre Mugica, la cual describe como «expuesta a la lluvia, con peligro de incendios y electrocuciones». En este sentido, recordó el grave antecedente de varios trabajadores del SAME que «se electrocutaron y debieron ser hospitalizados», tras lo cual, según sus palabras, el municipio intentó culpabilizar a las víctimas.
A la crisis edilicia se suma la falta de insumos básicos, donde el personal debe costear sus propias herramientas:
- Enfermería: «Debe garantizar sus propias herramientas para poder trabajar: saturometros, estetoscopios y demás».
- Ginecología: «Compran sus propios insumos para colocar DIU y hacer Papanicolaou, o le solicitan a las usuarias que ellas los compren».
- Odontología: «Hace malabares con insumos por lo demás escasos».
Un sistema sin especialistas: el drama de la salud mental
La escasez de profesionales estratégicos es otra de las falencias señaladas. Secchi subrayó la falta de especialistas en psiquiatría, pediatría y ginecología. El área de salud mental es especialmente crítica: «Apenas dos psiquiatras tiene el primer nivel de atención», lo que deriva en reinternaciones constantes de pacientes que, tras ser estabilizados, no pueden acceder a tratamientos ambulatorios ni a medicación por el «desmantelamiento del programa Remediar».
Esta falta de acceso, advierte la dirigente, genera un deterioro que «puede ser de suma gravedad e incluso letal», manifestándose en diagnósticos tardíos y un «enorme sufrimiento para pacientes y familias».
Denuncia de persecución y «cinismo político»
La referente de CICOP no ahorró críticas hacia la gestión local, calificando de «cinismo» el accionar de la cúpula política municipal al realizar actos proselitistas mientras «la población varelense se hunde cada vez más en la pobreza». Según Secchi, los trabajadores que visibilizan estas carencias sufren «amedrentamiento y persecución laboral», que incluye castigos con traslados arbitrarios o la denegación de licencias indicadas por especialistas.
«El hambre de días es una constante en la guardia», sentenció Secchi al describir el contexto social que rodea a los centros de salud. También vinculó la crisis con la violencia de género, citando el caso de Penélope Vázquez, quien se suicidó tras la inacción estatal: «El Estado no la cuidó como debía».

La salida: organización y lucha
Pese al panorama descripto, Secchi destacó que existe una «enorme reserva de fuerza» para transformar la realidad. Para la dirigente, la solución no vendrá de «promesas electorales», sino de una inversión real que garantice «salarios acordes a la canasta familiar» y el pase a planta permanente del personal. «Hay bronca, pero también voluntad de transformar esa bronca en organización y lucha por una vida digna para todos y todas», concluyó.
