lunes, marzo 30

Choferes de la 148 evalúan movilizarse el miércoles si no hay definición oficial

Tras más de 90 días sin servicio por el cierre de El Nuevo Halcón, con salarios adeudados y miles de usuarios afectados entre Plaza Constitución, Quilmes y Florencio Varela, la Secretaría de Transporte se comprometió ante la UTA a anunciar esta semana quién se hará cargo de la línea. Sin novedades entre lunes y martes, los trabajadores anticipan que podrían concentrarse para exigir una respuesta definitiva

En la cabecera de avenida 12 de Octubre, en Quilmes, el tiempo no pasa: se acumula. Los colectivos, detenidos como una postal repetida, son apenas la superficie de un conflicto que ya lleva más de 90 días. Abajo, en la intemperie, los choferes de la línea 148 mastican bronca, ansiedad y una certeza que empieza a hacerse cuerpo: el miércoles no es una fecha más, es el límite.

“La ansiedad, la situación extrema en la que estamos, genera algún tipo de iniciativa de determinados grupos de compañeros de querer ir todos los días al sindicato para exigir que esto se solucione pronto”, cuenta uno de los trabajadores. No hay épica en el tono, sino desgaste. Una voz que ya no levanta, que arrastra.

Durante meses, el conflicto estuvo atravesado por versiones cruzadas: posibles compras de recorridos, reestructuraciones, nombres de empresas que entraban y salían de escena. Promesas. Reuniones. Trascendidos. Pero en la base, donde el conflicto se vuelve concreto, nada cambió: los choferes siguen sin cobrar, sin certezas sobre su continuidad laboral y sosteniendo una rutina vacía, fichando asistencia en una línea que no funciona.

La 148 no era una línea más: unía Plaza Constitución con Quilmes y Florencio Varela, conectando también trabajos, horarios y vidas. Su caída dejó a miles de usuarios a la deriva, en un contexto que además se agrava con el recorte del servicio nocturno del tren Roca.

Sin embargo, puertas adentro del conflicto, la tensión todavía no se traduce en una medida definida. “Oficialmente no hay ninguna convocatoria”, aclaran. Lo que hay son impulsos, grupos que presionan, que no quieren soltar el tema. Pero también una decisión colectiva: esperar hasta el miércoles.

Ese día, según el compromiso asumido por la Secretaría de Transporte de la Nación ante la Unión Tranviarios Automotor (UTA), se conocerá quién se hará cargo de la línea tras el cierre de El Nuevo Halcón. En disputa aparecen dos grandes grupos empresarios: DOTA y Metropol, a través de su controlada Misión Buenos Aires.

“Coincidimos todos en que, si no hay novedades entre lunes y martes, vamos a ir temprano el miércoles al sindicato. Y si nuestro secretario general va a la Secretaría de Transporte, acompañarlo, o ir a buscar una respuesta definitiva”, explican los choferes.

La advertencia aparece casi como un suspiro, pero con peso: “Después va a ser un caos. Ya no se soporta más esta situación”.

Desde la UTA, su secretario general, Roberto Carlos Fernández, aseguró que existe un compromiso oficial para garantizar la continuidad laboral de los más de 500 trabajadores, el respeto por la antigüedad y el convenio colectivo. Pero en la calle, donde las promesas ya se escucharon antes, la expectativa convive con la desconfianza.

Mientras tanto, los días pasan. Y esta vez, todo parece comprimirse en una fecha.

El miércoles.

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