domingo, marzo 29

Más discurso de mano dura a nivel nacional, menos muertes en Varela: un dato que sorprende

Mientras el gobierno de Javier Milei impulsa un endurecimiento sin precedentes del aparato represivo, los datos en Florencio Varela muestran una paradoja incómoda: con apenas 7 casos en dos años, su gestión está muy por debajo del récord absoluto registrado durante la presidencia de Alberto Fernández, que acumuló 101 muertes en el distrito. La distancia no es menor: el período anterior concentra, por lejos, la mayor cantidad de víctimas de violencia estatal desde la vuelta a la democracia, dejando en evidencia que el pico represivo local no coincide, al menos hasta ahora, con el actual giro político nacional.

Desde su asunción, la administración de Milei —con Patricia Bullrich al frente del área— impulsó una reconfiguración del Estado y del sistema normativo que impacta directamente sobre las garantías democráticas.

El DNU 70, la llamada Ley Bases y una batería de resoluciones ministeriales avanzaron sobre múltiples derechos: laborales, sociales, culturales y civiles. A esto se sumaron instrumentos específicos en materia de seguridad como el protocolo “antipiquetes”, la creación de comandos unificados, nuevas unidades de inteligencia y la ampliación de facultades para fuerzas policiales.

Distintos organismos de derechos humanos han advertido que este proceso implica, en los hechos, una reconfiguración del modelo de seguridad con rasgos regresivos, que recuerda doctrinas de control social de etapas previas de la historia argentina.

Más represión estructural, pero menos casos en Varela

A nivel nacional, el endurecimiento del sistema penal y el fortalecimiento del aparato represivo se tradujeron —según informes especializados— en un aumento de muertes bajo custodia y casos de gatillo fácil.

Sin embargo, el análisis local introduce un dato que rompe con el sentido común: Florencio Varela no registra, hasta el momento, un pico de casos durante la gestión actual.

Cantidad de víctimas por gestión desde 1983 en Florencio Varela:

  • Menem: 8
  • De la Rúa: 5
  • Puerta / Rodríguez Saá / Duhalde: 8
  • Néstor Kirchner: 25
  • Cristina Fernández (1°): 44
  • Cristina Fernández (2°): 15
  • Macri: 40
  • Alberto Fernández: 101
  • Milei: 7 (en dos años)

Los números son contundentes: el período con mayor cantidad de muertes en el distrito corresponde al gobierno de Alberto Fernández, muy por encima de cualquier otra gestión. La actual administración, en cambio, muestra cifras considerablemente más bajas en términos absolutos.

Los siete casos durante el gobierno de Milei

Detrás de los números hay historias concretas. En Florencio Varela, los siete casos registrados durante la actual gestión presentan patrones que se repiten:

  • Muerte bajo custodia: una persona detenida en la Unidad Penitenciaria N°23 falleció por una enfermedad no tratada, evidenciando fallas graves en la asistencia médica intramuros.
  • Gatillo fácil en contexto de robo: varios episodios involucran a policías (en actividad o retirados) que dispararon contra jóvenes que huían, en algunos casos sin que las víctimas estuvieran armadas.
  • Uso letal de la fuerza fuera de servicio: efectivos que, ante intentos de robo, utilizaron sus armas reglamentarias o personales, con disparos por la espalda o a zonas letales.
  • Violencia institucional en cárceles: un detenido fue brutalmente golpeado por personal penitenciario durante un traslado interno. La autopsia reveló múltiples lesiones graves que derivaron en su muerte.

Estos casos reflejan modalidades históricas de violencia estatal: gatillo fácil, muertes en lugares de encierro y uso desproporcionado de la fuerza.

El dato y el contexto

La aparente contradicción entre un modelo más represivo y una menor cantidad de casos en el plano local obliga a un análisis más complejo.

Por un lado, los números de Florencio Varela muestran que la violencia estatal no alcanza —al menos aún— los niveles registrados en gestiones anteriores, especialmente durante el período 2019–2023.

Por otro, el marco normativo y político vigente amplía las condiciones para que estos hechos ocurran: más facultades para las fuerzas, menor control institucional y un discurso oficial que legitima el uso de la fuerza.

Una tendencia en desarrollo

A mitad del mandato presidencial, los datos invitan a evitar lecturas lineales. La baja cantidad de casos en Florencio Varela no necesariamente contradice las advertencias sobre el endurecimiento del sistema, sino que puede formar parte de una dinámica aún en desarrollo.

El interrogante central es si este nuevo esquema institucional —más permisivo con la violencia estatal— terminará traduciéndose en un aumento sostenido de casos en los próximos años.

Por ahora, la estadística local muestra menos muertes. Pero el modelo, advierten especialistas, podría estar sentando las bases para otra cosa.

*Los datos que se presentan en esta nota surgen del Informe de la Situación Represiva Nacional 2025 elaborado por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional, organización que desde hace décadas sistematiza los casos de violencia estatal en Argentina.

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