LOS DOS MINUTOS QUE NADIE VE
La gente ve una rutina, una patada, un salto y un resultado. No ve los años. En Florencio Varela, el Wushu se sostiene entre trabajos, estudios, familias, viajes y entrenamientos pagados de bolsillo. Ian llegó a un Mundial en China y ahora diez atletas de la asociación se preparan para el Panamericano en Buenos Aires. Pero la verdadera pelea ocurre mucho antes de pisar el tapiz: conseguir que el lugar donde naciste no determine hasta dónde podés llegar.
Hay un instante fugaz en el que el tiempo parece suspenderse. Todo se sintetiza en un salto, en una patada en el aire, en el crujido fino del traje al cortar el viento sobre la alfombra de competencia. Son apenas ciento veinte segundos. Pero detrás de ese relámpago público hay una trama invisible de meses y años de viaje, de sueldos ajus...

