En una jornada marcada por el desorden y los pases de factura personales, el Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela no dio visto bueno al proyecto de La Libertad Avanza que buscaba desvincular a los empleados municipales de la obligatoriedad de IOMA. Lo que debió ser un debate técnico sobre el artículo 2º de la Ordenanza General Nº 31/68 terminó en un cruce de chicanas sobre el pasado laboral de los ediles, transformando el recinto en un escenario donde la política local mostró su cara más visceral.

La jornada legislativa en Florencio Varela prometía ser intensa desde el inicio. El bloque de concejales de La Libertad Avanza puso sobre la mesa un proyecto de Ordenanza para derogar, en el ámbito local, el artículo 2º de la Ordenanza General Nº 31/68. El objetivo central era que el personal municipal dejara de estar atado de forma obligatoria al Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA).
Desde el oficialismo, la respuesta no se hizo esperar. El edil presidente del oficialismo y referente histórico de los trabajadores municipales, Dario D’Aquino no tardó en cuestionar la viabilidad de la propuesta, interpretándola no como una mejora administrativa, sino como un «ataque al gobierno de la provincia de Buenos Aires». Para el peronismo local, tocar el sistema de salud de los municipales tiene como fin último tocar una fibra sensible de la estructura provincial.
De zapateros, taxistas y el «currículum» de la calle
El debate tomó un tinte personalista cuando el concejal liberal Diego Vallejos tomó la palabra. Lejos de limitarse a tecnicismos, Vallejos repasó su trayectoria laboral en el sector privado como zapatero, explicando cómo esa experiencia le permitió elegir diferentes obras sociales según sus necesidades. En un tono provocador, y sin decirlo explícitamente, puso en duda que sus colegas del oficialismo hubieran tenido alguna vez la oportunidad de ser algo más que «empleados del Estado».
La réplica llegó de la mano del presidente del bloque peronista, quien «levantó el guante» detallando su propio pasado laboral: desde el hotel Albatros en Ushuaia hasta una fábrica de chapas y su paso como taxista en la Capital Federal. «Los trabajadores del Estado son prestadores de servicio», defendió el edil oficialista, criticando a la oposición por no presentar opciones concretas dentro del proyecto: «Debatamos algo, no han presentado una sola opción».
El desborde: «Agarrar la pala» como slogan de trinchera
A medida que la sesión avanzaba, el clima en el recinto se volvía más hostil. Los gritos de fondo empañaron la alocución de Darío Norberto, en lo que pareció ser un despliegue de personalismos que poco aportaron al debate democrático. En este contexto, el ya gastado slogan de «agarrar la pala» sobrevoló el aire del microclima legislativo, siendo arrojado de un lado al otro como un proyectil verbal.
El punto de máxima tensión se alcanzó cuando el presidente del bloque peronista, alejándose de lo políticamente correcto, le espetó a Vallejos una frase que resonó en todo el recinto: «Fijate qué pala estas agarrando vos porque te esta haciendo mal, campeón».
En medio del estrépito, la figura del concejal Javier Serra (LLA) intentó aportar una cuota de sencillez y calma. Serra insistió en el núcleo del reclamo: que el afiliado pueda buscar la obra social que le convenga y que el Estado no sea quien «maneje» esa elección, otorgando la libertad de obtener las prestaciones necesarias según el caso individual.
Un cierre sin cambios para el empleado municipal
Pese a los argumentos de la oposición sobre la libertad de elección, el peso de la mayoría oficialista y la falta de consensos previos sellaron el destino de la iniciativa. El expediente fue finalmente archivado al no contar con el visto bueno necesario de los miembros del HCD.
Este primer momento de sesión dejó un sabor agridulce para la política varelense. Más allá de la validez del debate sobre la eficiencia de IOMA —un tema que preocupa a miles de vecinos y trabajadores del distrito—, la discusión quedó atrapada en una espiral de chicanas y reproches sobre el pasado laboral de los ediles. Mientras la política se tira con «palas» de un lado a otro, la realidad de la cobertura médica de los municipales de Florencio Varela seguirá, por ahora, sin cambios en el horizonte cercano.
