martes, mayo 5

Sin transporte, no hay escuela: la Agraria de La Capilla en riesgo

Más de 200 estudiantes dependen de un micro escolar que la Provincia de Buenos Aires costea desde la estación de Estación Florencio Varela hasta La Capilla, donde funciona la escuela. La incertidumbre sobre su continuidad expone una crisis más profunda: cuando el acceso falla, el derecho a la educación deja de ser real y se convierte en un privilegio.

FOTO Gentileza, Diario Mi Ciudad

Desde la voz de Miriam, una madre —que hoy representa el sentir de decenas de familias— el diagnóstico es contundente:
“La situación con el tema del transporte es crítica. No tenemos micro escolar y a muchas familias se nos dificulta que nuestros hijos lleguen a la escuela. Muchos estudiantes vienen de Bosques, Ingeniero Allan, Ardigó. Algunos toman el tren y luego el micro escolar para llegar. En un contexto de aumento del boleto y disminución del servicio de transporte público, se complica. Más teniendo en cuenta que la zona de La Capilla desde hace años tiene crisis de transporte, por aumento de la población y las visitas a la Penitenciaría que llena los colectivos en la estación Varela o paradas anteriores y no se puede viajar.”

La Escuela Agraria no es una institución más dentro del distrito. Su carácter rural y su propuesta de jornada completa la convierten en un espacio clave para la formación técnica y el arraigo territorial. Sin embargo, esa misma ubicación profundiza las desigualdades cuando el transporte falla.
“La escuela tiene 343 estudiantes, más de 200 usan el micro escolar. Si no tienen el micro pone en riesgo la asistencia de los chicos, la continuidad y el acceso a la educación. Muchos chicos que viven en el campo caminan muy temprano en la mañana para llegar a la parada donde pasa el micro de La Colonia, por ejemplo. Las distancias son grandes, para nosotros el micro nos da la tranquilidad que llegan y vuelven sanos de la escuela.”

Lo que está en juego no es solo una logística, sino una cadena de derechos: educación, igualdad de oportunidades y condiciones dignas para aprender. En ese contexto, las familias comenzaron a organizarse mucho antes de que el problema estallara públicamente.
“Si nosotros nos estamos organizando desde febrero, participamos en reuniones con las familias , con el Consejo Escolar de Florencio Varela, compartimos la problemática y creemos que es necesario visibilizar y organizarnos ya que no es solo el micro escolar, estamos en una crisis de transporte que viene del ámbito nacional. La quita de subsidios al transporte, el aumento de los combustibles, la disminución de la frecuencia de colectivos y ni hablar lo que pasó con el 148 el año pasado.”

La advertencia es clara: sin transporte, la escuela queda lejos en todos los sentidos.
“Los chicos y chicas no van a poder asistir a la escuela, pierden continuidad en la adquisición de conocimientos y habilidades de la formación general y de la formación agraria. Recordemos que es la única escuela agraria de todo el distrito con jornada completa y además de estudiar nuestros hijos forman vínculos, amistades y están en una linda escuela, donde los cuidan y les dan educación de calidad, los forman como buenas personas y técnicos. Si no pueden llegar a la escuela, pierden esa posibilidad y ellos aman a su escuela.”

El reclamo, sin embargo, no desconoce la complejidad económica del contexto. Las familias apuntan a una solución urgente, pero también estructural, que contemple la sostenibilidad del servicio.
“Esperemos que se pueda llegar a una solución. Que tenga una oferta superadora el proveedor del servicio , porque entendemos que en un contexto socioeconómico complicado debe pagar combustible, repuestos, sueldos de los choferes, impuestos y lo que le ofrecen no alcanza. También es importante recordar que estamos ante el recorte de presupuesto nacional a la educación técnica, según lo estableció el Gobierno Nacional en su presupuesto. No tenemos un mejor contexto pero debemos entre todos y todas defender la escuela pública rural, no es menor cosa defender el campo y la educación rural hoy la escuela agraria es un lugar donde se aprende haciendo y donde se produce alimento, se encuentra en una zona donde muchas familias viven de la producción frutihortícola y fomentan el arraigo. Defender el campo, la educación agraria y los pequeños productores es defender el futuro.”

En La Capilla, el conflicto por el transporte escolar deja al descubierto una tensión de fondo: cuando las condiciones materiales se deterioran, los derechos dejan de ser universales y pasan a depender del contexto. Y en ese escenario, las familias ya no solo reclaman un micro: reclaman que el derecho a la educación no quede varado en el camino.

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