viernes, mayo 15

UCR Varela: Expedientes ocultos y «candidatos prestados» en el subsuelo del poder local

¿Y vos creías que porque los afiliados radicales son pocos “la casa” iba a estar en orden? Pues no. La interna de la Unión Cívica Radical en Florencio Varela arde: denuncias contra la Junta Electoral local por presunta parcialidad, acusaciones de maniobras para bloquear listas y sospechas sobre una candidata que estaría afiliada al Partido Justicialista. Detrás del discurso de la institucionalidad, la pelea radical suma capítulos cada vez más explosivos.

En la liturgia de la Unión Cívica Radical, el respeto por las formas suele ser el altar donde se sacrifican las ambiciones más mundanas. Sin embargo, en la arquitectura del poder de Florencio Varela, esa legalidad parece haberse convertido en un mecanismo de relojería diseñado, paradójicamente, para obturar la participación. Lo que el apoderado de la Lista 123, Ezequiel Luis Palacios, define como una violación a los «principios básicos de validez» en su recurso contra la Resolución N° 02/2026, no es solo un pleito administrativo; es el síntoma de una patología que afecta al subsuelo de la política cuando la transparencia se vuelve un recurso escaso.

La trama invisible de este conflicto se asienta sobre lo que en el derecho se conoce como el principio de bilateralidad. Según los términos del recurso presentado, la Junta Electoral local habría incurrido en una asimetría procesal flagrante: mientras escrutó con microscopio la presentación de la Lista 123, mantuvo en la opacidad más absoluta la documentación de la lista oponente, impidiendo cualquier derecho a réplica o revisión de sus condiciones. Para el lenguaje del poder, esto no es un descuido técnico, sino lo que la jurisprudencia de la Cámara Nacional Electoral —citando el célebre «Fallo Ríos»— define como actuar «de sorpresa», negando la oportunidad de defensa ante deficiencias que, de existir, deberían ser subsanables.

Pero el dato que añade una capa de ironía fina a esta disputa es la impugnación dirigida contra Maira Yanina Zárate, candidata a vicepresidenta por la Lista 115. El escrito revela una contradicción corrosiva para la mística del partido: mientras la Junta local se mostró «extrema» al cuestionar incluso firmas digitales de la Lista 123, habría mostrado una ceguera selectiva ante Zárate, quien no figuraría en el padrón radical e incluso, según consultas informales citadas en el expediente, mantendría una afiliación activa en el Partido Justicialista. Es el teorema del poder varelense: proscribir a los propios alegando tecnicismos de formulario mientras se abren las puertas a «candidatos prestados» del padrón de enfrente.

Para el militante que «junta los votos» y que hoy se siente bloqueado por «la lapicera», la situación ha cruzado un límite moral. Voces de la base radical confiesan el hartazgo ante los «chanchullos» de una cúpula que, acostumbrada a comandar, no aceptaría que otros sectores estén «capacitados para asumir el rol de la presidencia». Esta gimnasia del bloqueo ha empujado a los desafiantes a solicitar una medida drástica: que la Junta Electoral Provincial asuma de manera directa el control del proceso en el distrito, desplazando a la autoridad local por carecer de la imparcialidad objetiva necesaria para garantizar una «justicia que no solo se haga, sino que parezca que se hace».

El conflicto ya ha salido del ámbito doméstico del comité. Con el recurso elevado formalmente a la instancia provincial —según confirman las notificaciones oficiales—, la UCR de Varela entra en una zona de espera tensa de cinco días. Los apoderados ya han dejado sentada la reserva del caso federal, advirtiendo que están dispuestos a llevar la disputa ante la Justicia Federal con competencia electoral si el filtro partidario no logra depurar estas irregularidades.

En este escenario, donde la supervivencia política parece imponerse sobre el derecho de los afiliados a elegir a sus representantes en las urnas del próximo 7 de junio, la pregunta queda flotando en el aire de Varela como una advertencia inquietante: ¿Podrá el radicalismo local recuperar su salud institucional en los tribunales, o estamos ante el inicio de una fractura expuesta donde el partido, por temor a su propia base, ha decidido clausurar la casa para convertirla en un club de admisión restringida?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *