sábado, agosto 15

FLORENCIO VARELA: «LA AGENDA DEL 2027 DEBERÍA EMPEZAR POR AHÍ, MENOS RELATO Y MÁS SOLUCIONES»

Mientras el poder local intenta atornillarse con reelecciones eternas que solo sirven para que un manojo de amigos sea beneficiado, Gabriela Lasso rompe el silencio. La referente del MID y exconcejala denuncia un Florencio Varela “detonado” donde el intendente Andrés Watson prefiere el aplauso digital antes que arreglarle la vida a un vecino que ya no cree en promesas de redes sociales

Caminar hoy por Florencio Varela es enfrentarse a una realidad que las encuestas de gestión municipal no siempre logran capturar en su totalidad. Mientras el oficialismo local intenta forzar una opción binaria entre el gobernador y el abismo, en el subsuelo del tejido social se gesta otra cosa. Para Gabriela Lasso, el escenario hacia 2027 está marcado por una fatiga profunda hacia las formas tradicionales de construcción.

“Varela, como buena parte del país, está atravesando una transformación del electorado. Hoy ya no alcanza con pensar en términos de dos grandes polos. Hay un electorado de derecha, uno de izquierda o centroizquierda y, cada vez con más peso, un tercer sector que está cansado de las estructuras políticas tradicionales y todavía no encontró dónde depositar su confianza”. Lasso advierte que no basta con el marketing: “Las estructuras políticas existentes tienen un engranaje económico, territorial y humano muy fuerte. Por eso, cualquier alternativa que quiera competir seriamente en 2027 tiene que entender que no alcanza con tener un buen candidato o hacer una buena campaña en redes”.

La grieta entre el marketing de Watson y la urgencia del vecino

La gestión del intendente Andrés Watson aparece hoy en un escenario de extrema paridad, un empate técnico donde el rechazo y la aprobación se miran de frente. Lasso identifica que esta desafección nace de una desconexión entre la agenda provincial y la municipal. Mientras figuras como Kicillof conservan valoración, la mirada local sobre Watson es mucho más descarnada porque se concentra en lo que falta.

“Cuando la mirada se concentra en el municipio, aparecen cuestiones mucho más cercanas: seguridad, calles, salud, servicios, transporte, infraestructura y calidad de vida. Si existe una diferencia entre la valoración de Kicillof y la del intendente, eso puede convertirse en un dato electoral importante. Porque demuestra que no necesariamente todo el capital político de un espacio se traslada automáticamente a la gestión municipal”. Para Lasso, la respuesta de la política ha sido, hasta ahora, insuficiente y alejada del barro: “La gente quiere seguridad, mejores servicios, calles transitables, salud que funcione, educación, trabajo y oportunidades. Pero también quiere sentir que el municipio deja de ser una estructura pensada para la política y vuelve a ser una herramienta para resolver problemas”.

Contra el feudo: la alternancia como salud democrática

En los pasillos del poder provincial y local, el oficialismo de Kicillof impulsa nuevamente la habilitación de las reelecciones indefinidas, una maniobra que permitiría a figuras como Watson perpetuarse en el sillón municipal. Lasso se planta con firmeza frente a esta pretensión de poder permanente.

“No estoy de acuerdo. Creo que la alternancia es saludable para cualquier democracia. Una cosa es que un gobierno sea elegido y otra muy distinta es que una estructura política pueda permanecer indefinidamente en el poder”. En un distrito con una estructura tan consolidada como la varelense, la exconcejala advierte sobre los peligros de anular los límites: “Eliminar los límites a las reelecciones puede generar todavía más asimetría entre oficialismo y oposición. Además, la alternancia obliga a los gobiernos a rendir cuentas y a las oposiciones a prepararse. No creo que haya que tenerle miedo a que la gente elija; creo que hay que evitar que el poder se convierta en permanente”.

Menos relato, más soluciones: el desafío de la credibilidad

La agenda de cara al 2027 no se puede construir desde los servidores de Silicon Valley ni desde la comodidad de los despachos. Lasso insiste en que la política debe recuperar su esencia artesanal y de servicio. Para ella, el error de la actual gestión es haber sustituido la gestión por el relato, dejando al vecino a la intemperie de sus problemas cotidianos.

“Un vecino no quiere escuchar una discusión ideológica cuando tiene miedo de salir de su casa, cuando una ambulancia tarda, cuando una calle se vuelve intransitable después de una lluvia o cuando no encuentra oportunidades para trabajar. La agenda de 2027 debería empezar por ahí: menos relato y más soluciones”. La construcción de una alternativa requiere, según su testimonio, algo que hoy escasea: “Primero, tiene que ofrecer algo que hoy parece escaso en política: credibilidad. No alcanza con decir ‘somos la oposición’ ni con enumerar todo lo que está mal. Hay que explicar qué se va a hacer, cómo se va a hacer y con qué recursos”.

Mirar a los ojos para gobernar de otra manera

El próximo liderazgo de Florencio Varela, según Lasso, debe romper la inercia de las consignas repetidas. La renovación no es una cuestión de estética juvenil, sino de una nueva ética de la cercanía y la capacidad técnica.

“No necesariamente tiene que ser alguien sin experiencia política. La renovación no significa inexperiencia. El próximo liderazgo tiene que poder caminar un barrio, mirar a los vecinos a los ojos y explicar qué va a hacer. Tiene que tener equipos, capacidad para administrar y también independencia para tomar decisiones. La renovación no es cambiar una cara por otra. Es cambiar la manera de hacer política”.

Lasso concluye con un llamado a la unidad estratégica de la oposición, pero advirtiendo que no debe ser una simple “suma de sellos electorales”. El objetivo debe ser la transformación real de un territorio que ya no aguanta más la desidia disfrazada de gestión digital.

“El peor error sería fragmentarse. La elección de 2027 no debería plantearse como una guerra entre extremos. El adversario electoral no debería estar sentado al lado de ellos en una mesa de negociación. El verdadero adversario es el problema que tienen los vecinos”.

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