El micrófono de la jauría y los cuerpos en la trinchera: la violencia política contra las mujeres en la trama de Varela
Ataques mediáticos que mandan a “poner tetas”, “abrir el escote” o tildan de “caniche” a una diputada exponen cómo la misoginia opera como una tecnología de disciplinamiento político. En Florencio Varela, entre "reuniones de café" exclusivas de varones, la falta de una Secretaría de Género y el ausentismo estatal, concejalas, funcionarias y militantes de barrio le ponen el cuerpo a una disputa por el poder que incomoda a la política tradicional.
En las pantallas de los estudios de streaming, la violencia política de género suele escenificarse con impunidad desenfadada. El exabrupto de Santiago Cúneo al sugerirle al asesor de vestuario de la diputada Myriam Bregman “ponéle tetas, abríle el escote, empezá a hacerla más trolita para que tenga un poco más de empatía con el electorado” y...










