viernes, marzo 6

Cristina Coronel: “La situación de las mujeres en Florencio Varela refleja avances importantes, pero también desafíos muy profundos”

En el marco del ciclo de entrevistas del Mes de la Mujer en El Vespertino, la locutora y abogada Cristina Coronel advierte que, aunque hubo avances en derechos, en Florencio Varela persisten problemas graves: la violencia de género que “sigue siendo una problemática grave”, la falta de políticas de prevención y asistencia suficientes, las desigualdades en el acceso al trabajo, la sobrecarga en las tareas de cuidado y “desafíos muy profundos” en un contexto político que —según señala— muestra “indiferencia hacia los más vulnerables” y actitudes machistas hacia las mujeres.

En el sur del conurbano bonaerense, donde las historias personales suelen entrelazarse con procesos sociales más amplios, la experiencia de muchas mujeres revela algo más que trayectorias individuales. Habla de generaciones que crecieron bajo reglas tácitas, de silencios culturales y de luchas que con el tiempo fueron tomando forma colectiva.

La locutora y abogada Cristina Coronel recuerda que, durante su adolescencia, la idea de crecer estaba cargada de expectativas.

Cuando entraba en la etapa de la adolescencia, pensaba en cuanto faltaba para ser mayor de edad, cumplir 18 era pensar en traspasar una gran puerta para realizar sueños.

Sin embargo, con el tiempo comenzó a advertir que esa puerta no era igual para todos.

Pero, después me di cuenta, de las enormes diferencias que había si eras hombre o mujer.

Las reglas sociales que atravesaban la vida cotidiana de las mujeres aparecían en gestos simples, en advertencias repetidas, en límites que muchas veces no se explicaban pero se aprendían desde muy temprano.

Ser mujer en mi adolescencia, era no andar sola, porque podía ser acosada o atacada, la forma de vestir tenía que ser pensada, para no mostrar una imagen provocativa. Los modos de moverme y hablar correctamente, eran corregidos “una jovencita educada no hace o no dice tal cosa”.

Ese silencio también atravesaba a las instituciones más cercanas.

Las cuestiones de género, no eran conversadas ni informadas en la escuela ni en casa.

Para Coronel, fueron distintas experiencias las que le permitieron comprender esas desigualdades que durante años parecían naturalizadas.

Distintas situaciones me marcaron para entender las inequidades naturalizadas que vivía. Pero de eso no se hablaba.

Hoy, con la distancia del tiempo, reconoce que aquellas vivencias formaban parte de un contexto cultural más amplio.

Hoy puedo comprender el contexto cultural de aquellos años y a la vez creer que sí podemos realizar cambios más profundos, si la sociedad deja de naturalizar las desigualdades.


Formación profesional y obstáculos invisibles

El recorrido de Coronel en el ámbito profesional tampoco estuvo exento de tensiones. Como ocurre con muchas mujeres, avanzar implicó sostener distintos roles al mismo tiempo.

Como muchas mujeres, mi camino de formación y crecimiento profesional estuvo atravesado por varios desafíos.

Uno de los más persistentes fue la necesidad de compatibilizar estudios, trabajo y responsabilidades familiares.

Uno de los principales obstáculos tiene que ver con la necesidad de conciliar distintos roles al mismo tiempo: estudiar, trabajar y sostener responsabilidades familiares. Muchas veces las mujeres debemos hacer un esfuerzo extra para poder desarrollarnos profesionalmente.

En muchos ámbitos laborales y académicos, explica, todavía persisten estructuras pensadas históricamente desde una lógica desigual.

También implica abrirse camino en espacios que históricamente no siempre fueron pensados desde la igualdad. Eso exige constancia, preparación y una fuerte convicción en el propio trabajo.

Sin embargo, Coronel también identifica en esos desafíos una dimensión transformadora.

Pero esos desafíos también se transforman en motor. Cada paso que una mujer logra dar en su formación o en su profesión no solo es un logro personal, sino que también abre camino para otras.

En su propio recorrido, cada dificultad terminó reforzando su vocación.

En mi caso, cada obstáculo fue también una oportunidad para reafirmar mi vocación, mi compromiso con el trabajo y aprender abrazar mis decisiones y desilusiones, porque de eso también hay mucho.


Florencio Varela: avances y deudas pendientes

Cuando se le pregunta por la situación actual de las mujeres en Florencio Varela, Coronel describe un escenario que combina transformaciones culturales con problemas estructurales aún sin resolver.

La situación de las mujeres en Florencio Varela refleja, en gran medida, como lo que ocurre en muchos lugares del conurbano: hay avances importantes, pero también desafíos muy profundos, más en estos tiempos donde quien nos gobierna muestra una gran indiferencia hacia los más vulnerables, especialmente su esencia y reacciones machista hacia las mujeres.

En los últimos años, señala, se lograron avances significativos en términos de visibilización y derechos.

En los últimos años se han logrado conquistas relevantes en materia de derechos, mayor visibilización de las violencias y más espacios de acompañamiento institucional y comunitario. También vemos cada vez más mujeres participando en ámbitos profesionales, sociales y políticos, lo que marca un cambio cultural muy significativo.

Sin embargo, ese proceso convive con problemas graves que todavía atraviesan a la sociedad.

Sin embargo, todavía existen deudas pendientes. La violencia de género sigue siendo una problemática grave que atraviesa a toda la sociedad.

Algunos hechos ocurridos en la región pusieron en evidencia la necesidad de fortalecer las políticas públicas.

Casos muy dolorosos ocurridos en la región han puesto en evidencia que aún falta fortalecer las políticas de prevención, la asistencia a las víctimas y la articulación entre las instituciones.

A esto se suman desigualdades estructurales que afectan la autonomía económica de las mujeres.

Además, persisten desigualdades en el acceso al trabajo, en la distribución de las tareas de cuidado y en las oportunidades económicas.

Frente a ese panorama, Coronel plantea un horizonte claro para la comunidad.

Creo que el desafío es seguir construyendo una comunidad donde las mujeres puedan vivir con autonomía, seguridad y pleno ejercicio de sus derechos.


El rol de los medios en la construcción de igualdad

Para la locutora y abogada, los medios de comunicación tienen una responsabilidad central en los cambios culturales que todavía están en marcha.

Sobre el rol de los medios de comunicación, creo que son fundamentales en la construcción de sentido social.

Incorporar una perspectiva de género, sostiene, implica algo más profundo que una cuestión de lenguaje.

Por eso, incorporar una perspectiva de género no es sólo una cuestión de lenguaje, sino de responsabilidad social.

Desde esa mirada, comunicar también significa cuestionar estructuras y visibilizar realidades que muchas veces permanecen ocultas.

Implica visibilizar desigualdades que muchas veces permanecen naturalizadas, evitar estereotipos y dar lugar a voces diversas.

Cuando eso ocurre, los medios pueden convertirse en una herramienta para ampliar derechos.

Cuando los medios comunican con perspectiva de género, contribuyen a una sociedad más justa, porque ayudan a reconocer derechos, a cuestionar prácticas discriminatorias y a promover vínculos más igualitarios.

En el ámbito local, agrega, ese rol adquiere una relevancia particular.

En el ámbito local esto es especialmente importante, porque los medios cercanos a la comunidad tienen la capacidad de amplificar problemáticas reales y también de mostrar historias de mujeres que trabajan, emprenden, cuidan y transforman su entorno todos los días.


La memoria de las mujeres que abrieron camino

Al final de la conversación, Coronel vuelve sobre los desafíos personales que acompañan cualquier proceso de crecimiento.

Muchas veces las mujeres tenemos que esforzarnos el doble para poder avanzar y demostrar nuestras capacidades.

En su caso, ese camino también incluyó inseguridades y momentos difíciles.

También tuve que atravesar inseguridades, miedos y desafíos personales que forman parte de cualquier proceso de crecimiento.

Pero cada experiencia dejó un aprendizaje.

Pero cada una de esas dificultades me enseñó algo: a confiar en mí, a ser perseverante y a no abandonar mis sueños.

Detrás de cada logro, dice, suele haber historias de esfuerzo que pocas veces se cuentan.

Creo que cada logro tiene detrás una historia de esfuerzo que muchas veces no se ve.

Y en su propia trayectoria encuentra también una dimensión colectiva.

Y en mi caso, cada paso que pude dar en mi formación y en mi profesión lo siento también como una forma de honrar a tantas mujeres que lucharon antes que nosotras y de abrir camino para las que vienen.

En los barrios del sur del conurbano —donde las redes de cuidado sostienen buena parte de la vida cotidiana— esas palabras resuenan como una invitación a pensar el presente con memoria y el futuro con responsabilidad colectiva. Porque la igualdad, como recuerda la propia Coronel, no es un destino inevitable: es una construcción social que exige decisiones, políticas públicas y una comunidad dispuesta a no naturalizar más las desigualdades.

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