Tras cumplirse el primer trimestre de gestión de la empresa San Vicente en las líneas comunales 507, 511, 512 y 513, los usuarios destacan un salto de calidad en la flota y la puntualidad. Sin embargo, persiste el reclamo por la finalización temprana de los recorridos, que afecta a trabajadores y estudiantes.

A tres meses de que la empresa San Vicente S.A.T. (Grupo DOTA) asumiera la explotación de las líneas 507, 511, 512 y 513, el panorama del transporte local en Florencio Varela muestra signos de transformación. Lo que antes era un escenario de quejas constantes por demoras excesivas bajo la gestión anterior, hoy se ha convertido en un balance mayoritariamente positivo, aunque no exento de críticas puntuales sobre la cobertura horaria. A través de una consulta popular, los vecinos evaluaron el desempeño de la prestataria, dejando en claro cuáles son los avances y qué deudas quedan pendientes.
Un cambio de ritmo en las esperas
El aspecto más celebrado por la comunidad es la notable mejora en la frecuencia de las unidades. Para muchos vecinos, el cambio ha significado recuperar tiempo valioso en su vida cotidiana. Mercedes Esquivel, usuaria del servicio, destaca: “Sí, la verdad que sí. Ahora no espero 40 minutos para ir a trabajar. Muy bueno”. En la misma línea, Eli Rios señala que viaja mucho mejor “sin tener que esperar una eternidad”, mientras que Walter Sanabria califica a la línea 512 como “un éxito” debido a su buena frecuencia.
El alivio es compartido por quienes dependen de estas líneas para conectar con otros medios de transporte. Norma Aguirre, vecina de Mayol, relata la precariedad del servicio anterior: “Ya no se podía tomar ni un ramal, venían repletos y encima tardaban más de 50 minutos en pasar… la mayoría terminábamos yendo caminando hasta el hospital o hasta la Estación Varela”. Hoy, el panorama para zonas como Mayol o Santa Inés parece haber dado un giro: “Tomo el 513 (Materno) y el 513 (Santa Inés) y es excelente la frecuencia”, asegura Gabi Rios.
Flota renovada: Aire acondicionado y limpieza
Otro de los pilares del “aprobado” vecinal es el estado de las unidades. La incorporación de coches más modernos, limpios y equipados con tecnología para el confort térmico ha sido ampliamente reconocida. Elba Ongay comenta que el 507 a Bosques “anda muy bien, con coches grandes, limpios y con aire”. Charly Zeven coincide al describir un “buen servicio, unidades limpias y la mayoría con aire acondicionado”.
Incluso en el trato cotidiano, algunos pasajeros notan una diferencia cualitativa. Sofía Aballay relata su experiencia en la línea 512: “Un lujo, los choferes siempre señores re amables y educados”. No obstante, este punto no es unánime; Milagros Cejas, usuaria de la 513, apunta que a algunos conductores “les falta empatía para responder el saludo”.
El talón de Aquiles: El servicio nocturno
A pesar de los elogios a la infraestructura y la puntualidad diurna, la mayor preocupación de los usuarios es el horario de finalización del servicio. Existe un consenso entre quienes trabajan o estudian hasta tarde de que las unidades dejan de circular demasiado temprano, dejando a muchos pasajeros a pie o forzándolos a gastos imprevistos.
“Funcionan bien, pero los que llegamos a casa tipo 23:00, ya sea desde el trabajo o la universidad, nos perjudica porque el servicio no se ve y hay que hacerlo a pie”, lamenta Gustavo Antonio, quien agrega que recurrir a una aplicación de transporte puede costar hasta 10.000 pesos. Manuel Osbby refuerza esta observación: “Ha mejorado respecto a lo que era antes, pero termina temprano. Por ejemplo, el 512 termina su recorrido antes de las 22:00”.
Este vacío en la cobertura nocturna genera una demanda directa hacia las autoridades locales. Karen Leiva cuestiona: “En Varela hay bares, restaurantes y demás gente que sale después de las 00:00. ¿Cómo es posible que el municipio no tenga transporte para los trabajadores?”.
Desafíos y matices por línea
Si bien el balance general es positivo, la percepción varía según el ramal. Mientras que líneas como la 511 y la 513 reciben elogios casi totales, la línea 507 presenta opiniones divididas. Para Marcelo Slovenia, el 507 es “el doble de mejor que antes”, pero para Juan Carlos Miño, el servicio está “mucho peor” debido a la falta de coches hacia Varela en las primeras horas de la mañana. Asimismo, Luis Carcamo sostiene que la línea “sigue igual de mal”. Por otro lado, Lina Cucci expresa su descontento con el cuadro tarifario: “Cobra más que el 383 por 16 cuadras; allí no existe el boleto mínimo”.
En conclusión, la llegada de San Vicente S.A.T. ha logrado estabilizar un sistema de transporte que se encontraba en crisis, cumpliendo con la promesa de unidades modernas y frecuencias regulares durante el día. El desafío inmediato para la empresa y el municipio será atender el reclamo por la extensión horaria, garantizando que el «salto de calidad» llegue también a quienes transitan la ciudad en horas de la noche.
