A casi tres meses de que Micro Ómnibus Primera Junta S.A. absorbiera las líneas 500 y 509, los pasajeros reportan una mejora drástica en la puntualidad. Sin embargo, el balance positivo se ve opacado por reclamos ante la falta de transparencia en las tarifas y conductas que los vecinos describen como «rápido y furioso» al volante.

La reestructuración del transporte público en la zona ha generado una respuesta mayoritariamente positiva en términos de operatividad, aunque con focos de conflicto administrativo. Según los testimonios recolectados por El Vespertino, el cambio de prestataria logró estabilizar los tiempos de viaje. La vecina Gabriela Ríos destacó que «la frecuencia mejoró muchísimo», señalando que pasó de esperar «40 minutos en avenida del Trabajo» a que las unidades ahora «pasen cada 10 minutos con Primera Junta». En sintonía, Gabriela Cardozo calificó la prestación actual como un «muy buen servicio».
La mejora en la conectividad es otro de los puntos resaltados. Gabi Rios explicó que el cambio de terminal del ramal 500 al Hospital El Cruce «beneficia a un montón de gente que va a estudiar» y facilita la conexión con unidades que provienen de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por su parte, Josefina Arriola Cabrera coincidió en que el servicio de las líneas «509 y 512 mejoró y vienen a horario». No obstante, esta percepción de eficiencia convive con fuertes reclamos por la aplicación de las tarifas.
La transparencia en los costos es el principal eje de fricción. El vecino Miguel Ascierto denunció que «se debe informar el precio del boleto y cuánto cuesta cada sección», ya que, según su testimonio, esta información «no está a la vista del pasajero y los choferes te cobran lo que quieren». Ascierto graficó esta supuesta irregularidad mencionando que «de ida me cobra un precio y de vuelta me cobran otro». Asimismo, Maira Lara señaló que su hijo, usuario diario de la línea 509, enfrenta situaciones donde «algunos choferes te cobran la tarifa más alta» sin que el recorrido alcance el kilometraje correspondiente.
La seguridad vial y el cumplimiento de las paradas también generan preocupación. Miguel Ascierto advirtió que «los choferes están muy ‘rápido y furioso'» y que «andan muy rápido», lo que representaría un riesgo para los pasajeros. En cuanto al cumplimiento de itinerarios, Jorge Encina relató un incidente ocurrido en Avenida Senzabello, donde el conductor de una unidad con cartel a Santa Rosa le manifestó un tajante «no voy» ante su pedido de descender en la primera parada de San Martín.
A pesar de estas críticas, el sentimiento general de los usuarios refleja un avance respecto a la gestión anterior. Zulma Aranda afirmó que «presta muy buen servicio, ¡mejor que antes!». Finalmente, el relevamiento deja planteada una demanda de expansión de la red; según expresó José Luis Valdi, «se necesita que se haga cargo alguna línea del recorrido de la 502 hacia la Universidad Jauretche».
