jueves, marzo 5

De La Esmeralda a la investigación que sacude al fútbol argentino: la historia de Jorge “Tati” Ocaña y su libro Quién es más grande

Entre los monoblocks del barrio La Esmeralda, cerca de la Escuela 20, un pibe aprendía que el fútbol también podía ser un refugio: tardes enteras jugando en la calle, la radio encendida junto a su papá y los últimos veinte minutos de un partido de Defensa y Justicia que se veían cuando ya estaba por terminar. Con esas memorias de infancia en Florencio Varela y los años de formación en la Facultad de Periodismo, Jorge “Tati” Ocaña terminó construyendo una investigación que hoy se discute en todo el país. Porque, como tantas historias varelenses, todo empieza en el barrio, en la familia y en esa forma tan nuestra de vivir el fútbol.

Redactar una nota periodística que pretenda ser objetiva e independiente cuando el entrevistado es Jorge Ocaña es, para mí, prácticamente imposible.

Conocí a “Jorgito”, “Tati”, allá por el 2001, cuando todavía las Torres Gemelas no habían caído y la Argentina aún no había explotado. Era un pibe que siempre llegaba a las corridas a la Facultad, vestido con una camiseta de fútbol y llevando apenas un cuaderno anillado bajo el brazo.

La vida nos cruzó en el curso de ingreso de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, y durante varios años compartimos el mismo camino de formación profesional. Quizás el hecho de que yo siguiera viviendo en Florencio Varela y que él hubiese pasado su infancia en estas mismas calles hizo que rápidamente encontráramos un punto de cercanía. Ese vínculo, nacido entre aulas y cuadernos de cursada, siguió latiendo con el paso del tiempo. De alguna manera, la vida se encargó de que nunca perdiéramos el rastro del otro. Hoy, 26 años después, todavía seguimos en contacto.

Pero la historia de Tati empieza mucho antes de la Facultad. Empieza en Florencio Varela, en el barrio La Esmeralda, entre monoblocks, tardes interminables de pelota y la cercanía de una cancha que marcaría su primer recuerdo futbolero.

Lo que más recuerdo de mi infancia es en el barrio La Esmeralda, que vivía mi abuela y nosotros vivíamos a unas dos cuadras en unos monoblocks, cerca de la escuela 20”.

En esas calles nació su vínculo con el fútbol.

Jugábamos todo el día a la pelota. Yo jugaba en un club que se llamaba La Varelense, fútbol infantil. Y además estábamos bastante cerca de la cancha de Defensa y Justicia”.

El estadio del Halcón fue el primer estadio que conoció en su vida.

La primera cancha de fútbol que yo conocí fue la de Defensa”.

Pero en aquellos años, ir a la cancha también implicaba convivir con las limitaciones económicas de muchas familias del conurbano.

No teníamos ni para pagar la entrada para ver a Defensa y Justicia”.

Entonces aparecía la estrategia de su padre.

Nosotros íbamos a las inmediaciones del estadio y entrábamos faltando 20 minutos”.

Tati recuerda que de chico no entendía esa lógica.

Yo le preguntaba a mi viejo: escuchá papi, ya arrancó el partido, ¿por qué no entramos?”.

La respuesta quedó grabada para siempre.

Mi viejo me decía: nosotros vamos a ver la parte final, o sea el desenlace, la mejor parte la vemos nosotros”.

Para Tati, esos momentos siguen siendo uno de los recuerdos más fuertes de su infancia.

Mi acercamiento al fútbol tiene que ver con la relación con mi viejo, que era una especie de excusa para pasar tiempo juntos”, cuenta. Y agrega: “La verdad que lo recuerdo con mucho cariño, y con mucha nostalgia y alegría también, porque todo eso me trae unos recuerdos muy hermosos de la compañía con mi papá”.


De La Esmeralda a La Plata

Foto: R. Wagner

Años después, aquel chico que creció entre las calles de La Esmeralda se mudaría al Gran La Plata, desde donde llegaría finalmente a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Su vínculo con el fútbol ya estaba marcado.

Yo sabía que en algún momento de mi carrera como periodista iba a estar vinculado al fútbol”.

Ese camino comenzó en la radio.

Estuve cuatro años trabajando para La Redonda, que es una radio muy conocida acá en La Plata, en donde me tocó cubrir todo lo que tenía que ver con Estudiantes”.

Fui parte de un programa partidario que se llama hasta el día de hoy Estudiantes y su Gente, y desde 2006 a 2010 trabajé ahí en La Redonda”.


Una pregunta que todos se hacen

La semilla del libro nació de una discusión que cualquier argentino reconoce.

Es una charla que uno tiene con cualquier amigo, en el trabajo, en la escuela: quién es más grande”.

La diferencia fue que Tati decidió investigar esa pregunta con rigor periodístico.

Lo que hicimos nosotros básicamente es ordenar un poquitito, profundizar, porque nadie lo había hecho”.

El resultado fue una investigación enorme.

Se ha hecho un trazado muy importante con más de 7000 datos y cada uno tiene su puntaje”.

La participación de la gente del fútbol fue central.

Íbamos a las canchas y hacían cola para llenar la encuesta”.


El mito de los cinco grandes

Uno de los objetivos centrales del libro es cuestionar una idea muy instalada en el fútbol argentino.

Esto de los cinco grandes para nosotros es una frase totalmente fuera de época”.

Según explica Tati, el origen del concepto se remonta a 1936.

En el año 1936 mediante una Asamblea de AFA se determinó con sólo tres parámetros que había cinco equipos que eran más importantes que los demás”.

Para él, ese discurso se sostuvo durante décadas.

Hace un siglo que estamos repitiendo que hay cinco equipos grandes”.


Los siete grandes del fútbol argentino

Pero antes de los números, de los rankings y de las encuestas, para Tati el fútbol fue primero una experiencia compartida con su padre.

Mi acercamiento al fútbol tiene que ver con la relación con mi viejo, que era una especie de excusa para pasar tiempo juntos”.

Aquellas noches de radio encendida y relatos futboleros fueron parte de ese aprendizaje.

Mi viejo escuchaba todos los partidos por radio y yo también me hice muy futbolero escuchándolos con él”.

Décadas después, esa pasión terminaría transformándose en una investigación que buscó responder una de las preguntas más repetidas en la historia del fútbol argentino.

Según los resultados obtenidos en Quién es más grande, el ranking de los clubes queda conformado de la siguiente manera:

  1. Boca Juniors
  2. River Plate
  3. Independiente
  4. Racing Club
  5. Estudiantes de La Plata
  6. San Lorenzo
  7. Vélez Sarsfield

Estudiantes aparece por encima de San Lorenzo”.

Sin embargo, aclara:

Esto no quiere decir que San Lorenzo no sea un equipo grande, porque lo que hace el libro es reconocer a siete equipos grandes”.


Boca y la mirada del mundo

El libro también incluyó consultas a periodistas de medios extranjeros.

Hablamos con Kicker de Alemania, con 442 de Inglaterra, con Marca de España, con la Gazzetta dello Sport de Italia, con L’Equipe de Francia y con Lance de Brasil”.

La conclusión fue clara.

Según la valoración que ellos tienen Boca saca mucha ventaja”.

La explicación, según Tati, tiene varios factores.

El primero y principal Diego Armando Maradona”.


Un fenómeno inesperado

El impacto del libro superó cualquier expectativa.

La verdad que hasta el día de hoy me sorprende”.

Nos compran libros de Colombia, de Uruguay, de todas las provincias”.

Estamos llegando casi a los 5000 ejemplares entre libros físicos y la versión del e-book”.

El recorrido también lo llevó a los grandes medios y a la Feria del Libro, donde fue invitado a contar su experiencia como autor independiente.


Todo empezó en La Esmeralda

Hoy el trabajo de Jorge “Tati” Ocaña se discute en radios, diarios y debates futboleros de todo el país. Pero su historia empieza mucho antes. Empieza en Florencio Varela, en las calles del barrio La Esmeralda, cerca de la Escuela 20, donde un chico pasaba los días jugando a la pelota. Y donde, junto a su padre, descubrió por primera vez la emoción de una cancha de fútbol. Aunque fuera solo durante los últimos veinte minutos del partido.

Casualmente, el día en que esta nota ve la luz también encuentra a Tati celebrando un nuevo cumpleaños. Tal vez por eso la historia vuelve inevitablemente a los pagos varelenses, a la radio encendida y a aquella cancha de Defensa y Justicia donde un chico aprendió que el fútbol, antes que estadísticas o rankings, es memoria compartida.

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