Este lunes 25 de mayo, mientras el país celebra su fecha patria, en Florencio Varela la incertidumbre le gana al logro, la chocolatada y cualquier puesta en escena. La Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) se prepara para un paro total de actividades desde mañana, 26 de mayo, hasta el próximo sábado 30. La medida, impulsada por gremios docentes y nodocentes con el apoyo explícito del Espacio de Graduados, responde al incumplimiento sistemático de la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario por parte de la gestión de Javier Milei, una situación que ya suma 215 días de desidia institucional

Mientras el Gobierno nacional ignora la Ley de Financiamiento, los graduados de Varela advierten que el ajuste ya se devoró casi 11 sueldos docentes y pone en jaque el futuro de miles de vecinos que hoy ven peligrar sus carreras por la falta de presupuesto y el vaciamiento de las aulas.
La realidad en los pasillos de la UNAJ es dramática y las cifras que manejamos en esta redacción lo confirman: las transferencias nacionales a las universidades sufrieron una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026. Para el vecino que camina por el Cruce Varela, esto se traduce en algo muy concreto: los salarios universitarios hoy son los más bajos de los últimos 23 años y se encuentran entre los peores de toda América Latina. Según el último informe del CEPA, los trabajadores del sector han perdido el equivalente a casi 11 sueldos en el último período, con una inflación que trepó al 293,3% frente a aumentos que apenas llegaron al 147,3%.
“La situación es insostenible”, denuncian desde Graduar UNAJ, advirtiendo que el ajuste no es solo una planilla de Excel, sino que se nota en la renuncia masiva de cuadros formados, cargos vacantes que nadie quiere cubrir por los sueldos de miseria y la creación de comisiones masivas que atentan contra la calidad educativa del distrito. A esto se suma el congelamiento de las Becas Progresar, que han dejado de cumplir su rol de sostén para los miles de jóvenes trabajadores de nuestros barrios que hoy deben elegir entre cargar la SUBE o comprar un apunte.
El conflicto escala mientras el Poder Ejecutivo decide ignorar tanto al Congreso como a los fallos de la Justicia que ordenan cumplir la ley. El próximo paso de esta lucha será la presión sobre la Corte Suprema de Justicia, a quien la comunidad universitaria le exige que escuche el «clamor de las plazas» y garantice el derecho a la educación superior que hoy, en Varela y en todo el país, está herido de gravedad. Mañana, las persianas de la UNAJ bajarán, no por feriado, sino por la defensa de un futuro que se nos escapa de las manos.
